El gobierno japonés, la ciudad de Tokio y el comité organizador local de los Juegos Olímpicos se estarían inclinando por la ausencia de espectadores procedentes del extranjero, aunque la decisión final se adoptará a finales de marzo.

Los responsables del evento temen que la llegada de visitantes del resto de países del mundo ponga en peligro la salud del público nipón con posibles contagios de COVID-19.

La seguridad de los japoneses “es la prioridad”, declaró Seiko Hashimoto, presidenta del comité organizador, tras reunirse con responsables del Comité Internacional Olímpico (COI) y autoridades japonesas.

Las partes acordaron tomar una decisión en las próximas semanas, aunque todo indicaría que no habrá luz verde para espectadores procedentes del exterior.

El problema con este veto es que afuera de Japón ya se habrían vendido cerca de un millón de entradas para el evento.

Además, hasta el momento no se ha determinado el aforo que tendrán los diferentes escenarios deportivos.

El estado de urgencia relacionado con el coronavirus, que sigue en vigor en Tokio y que en principio termina este domingo, podría prolongarse otras 2 semanas.