Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   May 25, 2026 - 5:42 am
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Antioquia ha mantenido durante las últimas dos décadas un patrón electoral marcado y predecible, consolidándose como el bastión de la derecha en Colombia, según datos analizados en informes de medios nacionales. Con el 13% del censo electoral, el departamento se destaca como una de las regiones más relevantes en la definición de los resultados presidenciales. Sin embargo, aunque el mapa político de Antioquia ha sido históricamente conservador, en los últimos ocho años la izquierda ha experimentado un crecimiento sostenido, especialmente en las zonas urbanas del Valle de Aburrá y el Oriente cercano.

El primer dato relevante es que Antioquia representa la mayor desventaja estructural para la izquierda en todo el país. En la primera vuelta presidencial de 2010, Gustavo Petro alcanzó apenas el 3,8% de los votos, pero en 2022 logró un 24%, evidenciando una expansión significativa aunque aún distante de las mayorías. Paralelamente, cuando la derecha antioqueña se ha presentado dividida, termina reagrupándose con disciplina en la segunda vuelta, como sucedió con Rodolfo Hernández en 2022, cuya votación saltó del 18,4% al 66,1% solo en el departamento. También ocurrió en 2014, cuando Óscar Iván Zuluaga creció cerca de 20 puntos entre primera y segunda vuelta. Estos episodios reflejan una notable fidelidad del electorado de derecha.

El centro político, representado en diferentes momentos por figuras como Antanas Mockus y Sergio Fajardo, logró buenos desempeños en la primera vuelta pero no consiguió transferir ese apoyo en la segunda. El profesor Néstor Julián Restrepo, consultado por El Colombiano, señala que Antioquia mantiene una expresión política tradicional y conservadora, diferente a otras zonas del país donde la ciudadanía ha transformado su visión sobre la política.

Los resultados legislativos recientes refuerzan la tendencia polarizadora en Antioquia. Según los datos de las elecciones a la Cámara de Representantes en 2022, se consolidó una dinámica similar al antiguo bipartidismo, aunque ahora representada por dos polos modernos: el Centro Democrático (CD), partido liderado por Álvaro Uribe Vélez, y el Pacto Histórico (PH). Ambas colectividades tuvieron un crecimiento del 75%, desplazando completamente a los partidos Liberal y Conservador, que en 2010 controlaban la mayoría de curules y en la actualidad apenas cuentan con una representación marginal.

El éxito del Centro Democrático y el Pacto Histórico, según expertos citados en El Colombiano, radica en la claridad ideológica y disciplina de bloque, lo que ha hecho que los partidos tradicionales y el centro queden rezagados en la escena política departamental. Como resultado, Antioquia enfrenta una nueva configuración de fuerzas en la que el centro prácticamente ha desaparecido.

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¿Por qué Antioquia es considerado el bastión de la derecha en Colombia?

Antioquia ha sido considerado el principal bastión de la derecha colombiana debido a su solidez electoral consistente hacia opciones de centro-derecha en todas las elecciones presidenciales analizadas desde 2002. Nombres como Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos (en su momento como heredero del uribismo), Iván Duque y Federico Gutiérrez han dominado la región. Incluso cuando surgieron candidaturas fuertes desde la izquierda, estas no lograron superar la barrera estructural del electorado regional, lo que refuerza la condición de Antioquia como enclave de la derecha.

¿Cómo ha evolucionado la participación de la izquierda en Antioquia en los últimos años?

Aunque tradicionalmente con bajo respaldo, la izquierda en Antioquia ha experimentado un crecimiento constante en la última década. El caso de Gustavo Petro ilustra este ascenso, al pasar de un 3,8% de votación en 2010 a un 24% en 2022 durante la primera vuelta. Además, el Pacto Histórico consolidó su posición como segunda fuerza en las últimas legislativas, superando movimientos locales y expandiéndose en las principales ciudades del departamento, aunque todavía no alcanza el volumen suficiente para competir con la hegemonía de la derecha.


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