El mes pasado, los directivos del fútbol colombiano habían decidido reanudar la liga desde la novena fecha del primer semestre, completando la fase de todos contra todos para que los ocho primeros de la tabla se distribuyeran en dos cuadrangulares y definieran el título y los cupos a torneos internacionales en esa instancia.

Sin embargo, por la demora que se ha presentado para concretar la fecha exacta en la que se volverán a jugar partidos en el país, no es seguro que se mantenga el sistema de campeonato que planearon los equipos pensando en el regreso de las competencias. Paradójicamente, con bastante rapidez se programó la Superliga entre América de Cali y Junior, que se disputará en la segunda semana de septiembre y dará el primer título del año.

Así lo reconoció el presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo, en diálogo con Caracol Radio, en el que aceptó que se está evaluando la posibilidad de que el primer semestre se dé por terminado para empezar un nuevo torneo en el que los 20 equipos se distribuyan en cuatro grupos de cinco organizados por su ubicación geográfica en el país.

Sobre la continuidad del primer campeonato, como se tenía pensado, Jaramillo aseguró: “Está difícil. Está bien complicado porque no tenemos tiempo. Además, seguimos con incertidumbres logísticas por frecuencias aéreas para algunas ciudades, no sabemos si se puede jugar el campeonato que habíamos acordado porque implica un esfuerzo logístico y económico inmenso”.

El presidente del ente rector de los torneos de fútbol colombiano precisó pros y contras del torneo por grupos regionales que se está evaluando. “Hacer un campeonato regional es mucho más práctico, menos desplazamientos, menos hoteles, pero ahí el equilibrio deportivo no es el mismo. Tenemos muchos temas. Hay mucha complejidad en el retorno del fútbol”, concluyó el directivo.

El ministro del Deporte, Ernesto Lucena, aseguró la semana pasada que a más tardar en el tercer fin de semana de septiembre se volverán a jugar partidos en los estadios del país. Sin embargo, desde hace tiempo el balón está en la cancha de los directivos, quienes no se ponen de acuerdo en la forma como se deben retomar las competencias.