Durante la mañana del 5 de enero de 2026, la movilidad en Bogotá se vio seriamente alterada debido a bloqueos protagonizados por miembros de la comunidad en la localidad de Usme. Los hechos, documentados por las autoridades locales y reportados en tiempo real, provocaron consecuencias inmediatas en el funcionamiento del sistema de transporte masivo TransMilenio, especialmente en la zona sur de la ciudad. Conforme a la información oficial referenciada en el portal de la Alcaldía de Bogotá, la situación más crítica se evidenció en la Avenida Caracas a la altura de la calle 111 sur, punto focal de las protestas y embotellamientos.

Desde primeras horas del día, los reportes de tránsito advertían sobre la persistencia del bloqueo en esta intersección. Según los comunicados de TransMilenio, a las 7:00 de la mañana seguían vigentes los retrasos en la operación de los servicios de alimentación 3-4 Alfonso López y 3-14 El Uval. Además, la ruta alimentadora 3-10 Usme Centro, que conecta sectores periféricos con el sistema troncal, tuvo que implementar desvíos para intentar mantener la oferta de transporte ante la compleja coyuntura vial, buscando así minimizar el impacto sobre los usuarios habituales.

El panorama tampoco mejoró en los reportes previos; a las 6:41 de la mañana, las mismas fuentes registraban manifestaciones en Av. Caracas con calle 111 sur que comprometían aún más la prestación del servicio, esta vez afectando a rutas de TransMiZonal, como A720, B907, D717, F718, G521, K724 y L723. La constante actualización de la información fue clave para que los usuarios, advertidos sobre nuevos retrasos y desvíos, pudieran reorganizar sus trayectos y consultar rutas alternas cuando fuera posible.

En complemento, el reporte de las 6:38 de la mañana indicó la disposición de una ruta alterna por parte de las autoridades de movilidad. Se recomendó a los usuarios tomar la calle 111A sur hasta la carrera 5, continuar por la calle 104 sur y finalmente retomar la Avenida Caracas, vía fundamental para el transporte capitalino. Desde TransMilenio se hicieron reiterativos llamados a los ciudadanos para que planearan sus rutas con antelación y se mantuvieran informados, especialmente a través de los canales oficiales y plataformas digitales como el servicio de WhatsApp de la entidad.

Este episodio evidencia, una vez más, la fragilidad de la movilidad bogotana ante bloqueos y manifestaciones que rápidamente afectan a miles de personas y ponen a prueba la capacidad de respuesta del sistema de transporte público. Ante estos retos recurrentes, la información oportuna es un recurso fundamental tanto para los propios usuarios como para la administración de la ciudad.

¿Por qué las manifestaciones afectan tanto la movilidad en Bogotá?

La influencia de las protestas sobre la circulación en Bogotá radica en la concentración de rutas troncales y alimentadoras en ciertos puntos neurálgicos. Cuando se produce un bloqueo en una avenida principal como la Caracas, el efecto dominó impacta varias rutas, obligando a desvíos y generando retrasos significativos. Esta situación se agrava debido al alto volumen de pasajeros que utilizan diariamente el sistema TransMilenio, dependiendo en gran medida de su regularidad y capacidad.

Para la ciudad y sus habitantes, entender esta interrelación entre manifestaciones y congestión permite dimensionar la importancia de una comunicación eficaz y de rutas alternas previamente planificadas. Cada incidente representa, además, un desafío para la gestión urbana y la búsqueda de soluciones estructurales que trasciendan la simple reacción ante la emergencia, apostando por un sistema de movilidad más resiliente y adaptativo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.