A finales de enero, especialistas de Pekín, China, implementaron la toma de muestras para identificar el COVID-19 mediante hisopos que se introducen en el ano, pues según los científicos, por esa vía es más efectivo y preciso el diagnóstico.

Esta prueba para COVID-19 consiste en que el médico inserta por el ano  un hisopo de 3 a 5 centímetros; cuando el objeto ya está en la cavidad rectal, se gira varias veces y se retira para introducirlo en un recipiente seguro.

La duración aproximada de la prueba es de 10 segundos, aunque ello depende de la agilidad de quien la realiza y de la relajación del paciente.

Este es el video de cómo se realiza el procedimiento:

 

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Este tipo de prueba ha causado todo tipo de comentarios en las diferentes redes sociales.

“No duele tanto, pero sí es súper humillante”, afirmó un ciudadano en Weibo (plataforma china similar a Facebook).

La CCTV también aseguró el pasado domingo que lo más probable es que las autoridades sanitarias de China no generalicen los test rectales para detectar el COVID-19, ya que “no son lo suficientemente prácticos”.

Este trino de televisa señala que si bien las pruebas vía anal podrían ser más confiables, no dejan de generar opiniones encontradas:

Pekín y otra ciudad exigirían prueba anal de COVID-19 a viajeros

Las ciudades chinas de Pekín y Qingdao han incluido pruebas anales de COVID-19 entre los requisitos para las personas que lleguen desde el extranjero, informa la prensa oficial.

Según el diario estatal Global Times, tanto la capital del país como la de la provincia oriental de Shandong están exigiendo este nuevo método de prueba como parte de los requisitos de cuarentena a la llegada al país desde el exterior.

Estos tests, según expertos citados por los medios locales, serían más precisos que otros usados comúnmente hasta el momento como la toma de muestras faríngeas con hisopos introducidos a través de la nariz -la más común para las pruebas PCR-, de saliva o de sangre.

Las pruebas anales ya habían sido empleadas en Shanghái (este) a principios de 2020 como uno de los estándares para autorizar las altas a pacientes de covid hospitalizados, aunque tras un tiempo las dejó de lado.

En las últimas semanas, ante los peores rebrotes desde mediados del año pasado, algunas ciudades han rescatado ese método para comprobar casos sospechosos y para contactos cercanos de infectados o, como en el caso de Yangzhou (este), para los controles rutinarios a trabajadores de cadenas de frío, sector que Pekín tiene en el punto de mira como uno de los posibles responsables de la última ola de contagios.