Por: El Espectador

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Este artículo fue curado por pulzo   Ene 5, 2026 - 11:20 am
Visitar sitio

La manera en que los estadounidenses se alimentaron en 2025 reflejó una época audaz y experimental. Productos con sabores inusuales y bebidas como el café con leche de matcha y espuma fría estuvieron de moda, mientras algunos segmentos de la población se inquietaban por el alto costo de la carne de res y otros gastaban sumas considerables en cortes exclusivos como el Wagyu A5. Al mismo tiempo, las clásicas cadenas de restaurantes, como Chili’s y Red Lobster, mantuvieron su popularidad al igual que ingredientes promocionados por sus supuestos beneficios para la salud intestinal, la memoria y el ánimo. Sin embargo, de acuerdo con un análisis anual basado en entrevistas a ejecutivos del sector alimentario y estudios de mercado, como los de Mintel y AF & Co, el apetito irracional por las proteínas alcanzó su máximo y el panorama cambió de manera notable para 2026.

La tendencia predominante este año se orienta hacia la precaución y la búsqueda de valor. Los consumidores anhelan calidad, fiabilidad y pequeños placeres, en lo que se ha denominado un “lujo discreto”. Este cambio coincide con una preferencia por los alimentos integrales y tradicionales; la nostalgia de las recetas de la abuela —o “nonna-stalgia”— gana relevancia frente a la obsesión por los suplementos y micronutrientes. Melanie Bartelme, analista de Mintel, destaca cómo los consumidores se inclinan por comidas que reducen la presión de “perseguir” compuestos nutricionales, favoreciendo productos arraigados en la cocina casera.

Además, la textura de los alimentos adquiere una importancia inédita. Influenciados por tendencias en redes sociales como #CrunchTok —que, según datos de la consultora Carbonate, acumuló más de 1500 millones de reproducciones—, los consumidores disfrutan de experiencias sensoriales que combinan lo crujiente, chicludo y cremoso, reconfigurando sus elecciones de alimentos. El vinagre también se consolida como el ingrediente estrella del año, apreciado por su versatilidad en la cocina, su aporte a la salud y su participación en la innovación culinaria, tanto en restaurantes como en hogares y coctelería sin alcohol.

La búsqueda de ingredientes y productos autóctonos sigue en aumento. De acuerdo con Whole Foods Market y datos de la industria, productos como el té de yaupon, bayas de junio y carnes como el bisonte han ganado terreno entre consumidores interesados en la procedencia local. Asimismo, el fenómeno de la “alta costura de cocina” lleva a quienes cocinan en casa a convertir la exposición de productos bellamente diseñados en una forma de expresión personal y de bienestar.

Lee También

No solo los alimentos han cambiado; la experiencia de comer también evoluciona. Restaurantes ponen atención en detalles sensoriales —como la luz, el aroma y el color— y buscan ser más inclusivos para comensales neurodivergentes, adaptando menús y espacios para sensibilidades especiales, según lo expuesto por Joel Gregoire de Mintel. Paralelamente, la idea de “valor” se redefine: más que precios bajos, significa calidad, autenticidad y confianza. Los consumidores invertirán en experiencias gastronómicas satisfactorias y confiables, vigilando la constancia del sabor y el servicio.

Esta tendencia impulsa el auge de restaurantes pequeños con menús limitados y atención personalizada, destacando la calidad sobre la cantidad, como señala la publicista Phoebe Ng. En un entorno donde las ventas de comida rápida retroceden y los presupuestos familiares se ajustan, un servicio genuino se vuelve esencial. Predicciones adicionales sugieren una diversificación de ingredientes, platos únicos y sabores, desde la col como verdura destacada hasta el auge de cenas solitarias que promueven el autocuidado. La constante será una preferencia renovada por el placer culinario consciente y la búsqueda de sentido en cada elección alimentaria.

¿Cómo influye la percepción de “valor” en los hábitos de consumo gastronómico actuales?

La noción de “valor” ha evolucionado más allá del simple precio bajo, particularmente en el ámbito gastronómico. Actualmente, esta percepción implica una evaluación más compleja, donde la calidad, procedencia y autenticidad ocupan un rol central. Fuentes del sector alimentario, como Cargill y Modern Currency PR, remarcan que los consumidores valoran la confiabilidad, el sabor constante y la experiencia que recibieron a cambio de su inversión.

Esta tendencia impacta a toda la industria: desde cadenas de restaurantes que revisan sus menús para mantener la calidad, hasta establecimientos de alta cocina que adaptan sus ofertas hacia experiencias únicas pero accesibles. El consumidor, cada vez más informado y exigente, busca así un equilibrio entre satisfacción sensorial, autenticidad y la seguridad de estar haciendo una elección valiosa.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

* Pulzo.com se escribe con Z

Lee todas las noticias de vivir bien hoy aquí.