Según un informe de Centers for Disease Control and Prevention, lavar el pollo hace que las bacterias se propaguen por toda la cocina; lo ideal es cocinarlo bien y esperar a que estos organismos mueran con la cocción.

“El pollo crudo contiene la bacteria campylobacter y, algunos tienen samonella y clostridium perfrigens”, explicó el portal del centro especializado.

Por lo mencionado, si se lava, los utensilios y otros alimentos podrían estar expuestos; y si no se lavan, de una forma correcta sería peligroso para quienes lo consuman. Cada año más de un millón de personas enferman por preparar el pollo de esta forma.

Las recomendaciones dadas para que no haya riesgos son:

  • No lavarlo, ir directo a la cocción.
  • Lavar bien las manos luego de manipularlo.
  • Si sobra (ahí sí), lavarlo y meterlo en una bolsa desechable.
  • Utilice una tabla para cortar diferente a la de los otros alimentos o lávela bien (ojalá con blanqueador).
  • Lavar bien los utensilios que se usaron en su preparación.
  • Cocinarlo a más de 73° centígrados para que las bacterias presentes mueran.