Los investigadores de las ciudades alemanas de Hamburgo y Friburgo llegaron a esta conclusión luego de analizar 43 cadáveres que estaban infectados con Sars-CoV-2 (coronavirus).

El coronavirus o proteína de este fue hallado en el tronco cerebral o en los nervios que nacen allí en 21 de los fallecidos estudiados.

Sin embargo, según informaron, las cantidades de virus eran escasas. Los pacientes con la mayor carga viral no presentaron más modificaciones en el cerebro que los muertos en los que no se encontró el coronavirus.

Pero los investigadores establecieron en los muertos cuyos cerebros estaban infectados una reacción inmunológica. De ello deducen que las células inflamadas podrían ser las responsables de los síntomas neurológicos, desde alteraciones del olfato hasta dolores de cabeza y derrames cerebrales.

Hasta ahora no estaba claro si el patógeno llegaba al cerebro y cómo lo hacía, y si podía multiplicarse allí, según explicó el director del estudio, Markus Glatzel, del Instituto de Neuropatología en la Clínica Universitaria Eppendorf (UKE) en una declaración.

“Ahora pudimos demostrar que no es el nuevo coronavirus en sí mismo lo que daña el cerebro, sino que los síntomas neurológicos son al parecer una consecuencia indirecta de la infección con el virus”, indicó.

Las personas muertas analizadas –16 mujeres y 27 hombres– tenían en promedio 76 años. Con sus enfermedades previas relacionadas con la edad, representan a los pacientes con COVID-19 en Alemania, país que en mayo pasado le donó a Colombia material médico y 80.000 kits de pruebas.

Las cifras de la Universidad Johns Hopkins revelan que en Alemania se han presentado 306.995 casos de coronavirus desde que comenzó la pandemia, lo que ha dejado 9.550 muertos.