Como informó Women’s Health, la producción de estrógeno aumenta en la semana previa a que llegue la también llamada regla, pues son los encargados de que las paredes uterinas estén saludables y que el óvulo sobreviva; además, relajan los músculos lisos del cuerpo (incluido el intestino), cuando esto ocurre, aumentan los gases.

Por el ciclo menstrual, también incrementa la prostaglandina, lo que hace que los músculos se contraigan y se produzca dolor, diarrea y calambres abdominales.

Teniendo en cuenta que son procesos naturales del organismo femenino, el medio aseguró que reducir la ingesta de legumbres (fríjoles, garbanzos, arbeja seca y lentejas); verduras como repollo, brócoli y coliflor; derivados de la leche animal; azúcares y harinas procesadas, ayudará a que no se creen gases.

Además de ser buena para hidratar el organismo, el agua activa el funcionamiento intestinal, por lo que también se recomienda en estos casos; hacer masajes circulares sobre la zona abdominal también ayudará.

Aunque muchas mujeres evitan ejercitarse durante la menstruación, lo cierto es que la contracción muscular que se da durante la práctica estimula el movimiento intestinal, calmará la hinchazón y el dolor.

Nota: cabe aclarar que los gases mencionados en esta nota son los expulsados de forma natural por el ano, pues los conocidos como ‘pedos’ vaginales son simplemente aire que entra a la cavidad vaginal.