Gordon Muir, especialista que recopiló los datos para King’s College, le dijo a The Guardian que dichos procedimientos son “inefectivos y peligrosos“, pues también pueden hacer que el hombre desarrolle disfunción eréctil, deformidad e insensibilizad en su miembro.

Además, aunque puede sonar irónico, se han registrado varios casos en los que ellos terminan con un pene más pequeño de lo que lo tenían, y reversar el procedimiento es imposible.

“El bisturí no debería pasar por el pene”.

Muir recordó que las cirugías  que se hagan al miembro solo debían realizarse en casos necesarios como la reconstrucción, no por vanidad. Aunque hizo la salvedad de que hay hombres que han quedado satisfechos con los resultados.

“Los inyectables y la cirugía deberían ser la última opción”, comentó el experto, quien también dijo que muchas veces quienes pasan por el proceso realmente tienen un miembro de tamaño normal; solo se han dejado influenciar por parámetros sociales y hasta el porno.

En Gran Bretaña la cirugía de alargamiento de pene puede costar de 3 mil a 40 mil libras, entre 12 y 163 millones de pesos colombianos, pues se considera un procedimiento estético y no lo cubre ningún seguro.