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La creación de la “Calle Literaria” en Villamaría marca un hito en la manera en que una comunidad puede apropiarse de su espacio público para promover la cultura, el arte y la cohesión social. Impulsada por la alcaldía local y ejecutada con talento originario del municipio, la iniciativa consiste en la intervención de una cuadra completa mediante la pintura de murales con portadas de obras literarias universales, como Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad, El viejo y el mar, 1984 y El Principito. Esta selección no es arbitraria: cada obra elegida porta mensajes de imaginación, crítica y esperanza, convirtiendo la calle en un paseo visual que invita a la reflexión y al acceso democrático al conocimiento, según declaraciones oficiales de la alcaldía de Villamaría.
La intervención busca más que el simple embellecimiento del entorno. Funciona también como estrategia de prevención social, enviando el mensaje de que “la lectura es alternativa frente al consumo de drogas” y situando la cultura en el núcleo de la construcción de ciudadanía activa. Felipe Chiquito, el artista local encargado de los murales, subraya que la obra es resultado de la convicción sobre el poder transformador del arte y de la participación comunitaria, pues los vecinos tuvieron un papel relevante en la elección de las portadas que embellecen y resignifican la cuadra.
Este esfuerzo forma parte de una tendencia más amplia en Colombia y América Latina, donde el arte público se utiliza para la recuperación urbana, la memoria colectiva y el fortalecimiento del sentido de pertenencia. Ejemplos previos en ciudades como Medellín y Bogotá han demostrado que los murales pueden impactar en la seguridad y la percepción ciudadana, promoviendo la inclusión y la apropiación positiva de los espacios públicos. Además, estudios y reportes de organismos internacionales, como la UNESCO, subrayan que la lectura y la cultura local pueden ser herramientas eficaces para combatir problemáticas como la violencia juvenil y las adicciones, fortaleciendo la autonomía y la participación social.
Un elemento diferenciador de la Calle Literaria de Villamaría es su integración funcional con la Biblioteca Municipal y su influencia en el desarrollo económico del barrio. El alcalde Jonier Alejandro Ramírez ha señalado que la iniciativa utilizó exclusivamente mano de obra local, generando oportunidades de empleo y revitalizando el comercio barrial. Este enfoque se alinea con la visión de que la economía creativa puede actuar como un motor para la sostenibilidad financiera en territorios pequeños, como lo destaca el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).




Complementariamente, la obra se ha acompañado de mejoras urbanísticas como la adecuación de andenes y la señalización, reforzando la calidad de vida de los habitantes y haciendo del entorno un punto de atracción para turistas y estudiantes. La Secretaría de Cultura de Caldas proyecta integrar la Calle Literaria en rutas culturales y escolares, potenciando su valor pedagógico, turístico y social a largo plazo.
Sin embargo, algunos retos persisten, como la sostenibilidad financiera y la conservación de los murales. Diversas experiencias latinoamericanas citadas en la Revista Latinoamericana de Cultura advierten la importancia de incorporar estos proyectos en políticas públicas sólidas para garantizar su supervivencia. Así, actividades complementarias como talleres de lectura o encuentros literarios serán clave para consolidar el impacto comunitario y cultural de la propuesta.
Históricamente, esta iniciativa diversifica la imagen del Eje Cafetero, tradicionalmente conocido por su riqueza agrícola, apostando por el desarrollo cultural y artístico. Al hacerlo, Villamaría no solo transforma su entorno, sino que también enriquece su identidad regional y aporta una visión optimista y pluralista del progreso local.
En suma, la Calle Literaria representa un modelo inspirador de intervención donde convergen la participación ciudadana, el desarrollo local y la transformación social desde la cultura. Su permanencia y crecimiento dependerán del compromiso multisectorial y de la constante articulación con las necesidades y sueños de la comunidad.
Preguntas frecuentes relacionadas
¿Cómo pueden otros municipios replicar una Calle Literaria?La viabilidad de replicar una Calle Literaria depende tanto de la articulación institucional como del involucramiento de la comunidad. Experiencias como la de Villamaría muestran que la participación local en la selección de temáticas y la ejecución de la obra es clave para la apropiación y sostenibilidad del proyecto. Además, la coordinación con entidades como secretarías de cultura, bibliotecas municipales y artistas locales permite adaptar el modelo a diversos contextos y realidades.
Es esencial considerar el financiamiento, la sostenibilidad a largo plazo y la vinculación con políticas públicas para asegurar el éxito del proyecto. La creación de alianzas interinstitucionales y el diseño de actividades paralelas, como talleres y rutas culturales, potencian el impacto social y educativo de estos espacios.
¿Qué es la economía creativa y por qué es relevante para proyectos culturales?La economía creativa, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es el conjunto de actividades que apoyan la generación de ingresos, empleo y desarrollo a partir del talento, la creatividad y la propiedad intelectual de las personas. En el contexto de la Calle Literaria de Villamaría, este concepto se refleja en la utilización de artistas y mano de obra local, lo que no solo fomenta el empleo, sino que fortalece las capacidades propias de la comunidad.
El desarrollo de proyectos culturales bajo el enfoque de la economía creativa tiene un efecto multiplicador en la economía local, pues crea nuevas fuentes de ingreso y promueve la innovación social. Por ello, fortalecer estos proyectos con visión empresarial y política es fundamental para su expansión y sostenibilidad.
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