Llegar a Tritón, una de las trece lunas de Neptuno, para descubrir los misterios de su superficie es ahora el objetivo de un equipo de científicos de la NASA.

La única nave que ha volado cerca de Tritón fue la Voyager 2, en 1989, y logró capturar algunas imágenes en las que se ven unas columnas de gran tamaño de material helado saliendo de la superficie. Esto, por consiguiente, significaba que el material era joven y se estaba renovando constantemente, de acuerdo con Gizmodo.

La NASA, entonces, empezó a preguntarse cómo era posible que una luna tan antigua y que estaba tan lejos del Sol pudiera seguir activa, y si había algo en su interior lo suficientemente cálido como para hacer que ese material siguiera resurgiendo.

Una hipótesis que tiene la NASA es que hay un océano líquido al interior de la superficie de Tritón y de ahí saldrían las columnas de material que se ven en las imágenes, añadió Gizmodo.

“Investigar cómo Tritón ha cambiado con el tiempo daría a los científicos una mejor comprensión de cómo evolucionan y funcionan los cuerpos del sistema solar”, dijo la NASA.

Además, según la agencia espacial, lo que también hace extraña a Tritón es que es la única luna grande del sistema solar que tiene una órbita retrógrada.

De ser uno de los dos proyectos seleccionados en el verano de 2021, Tridente se convertiría en una misión completa y sería lanzada más adelante en esta década, informó la misma agencia.

El proyecto fue bautizado como Tridente en honor a la lanza de tres puntas que llevaba consigo Neptuno, el dios del mar de la Antigua Roma, explicó también la NASA.