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Este artículo fue curado por pulzo   Ene 27, 2026 - 11:44 am
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Un reciente avance científico ha revelado información fundamental sobre la historia de los patógenos treponematosos, responsables de enfermedades como la sífilis, el pian, el bejel y la pinta. Según un estudio publicado en la revista Science, un equipo internacional liderado por Davide Bozzi, del Instituto Suizo de Bioinformática (SIB) de la Universidad de Lausana, identificó el genoma de Treponema pallidum en restos humanos de un cazador-recolector que habitó hace 5 mil 500 años en un abrigo rocoso de la Sabana de Bogotá, Colombia. Este hallazgo corresponde a una presencia de la bacteria tres milenios antes de los registros genéticos más antiguos conocidos hasta ahora, confirmando la antigüedad y expansión de estos patógenos en América.

La investigación destaca que, aunque el material genético recuperado pertenece a la especie T. pallidum, no coincide completamente con las variantes que actualmente causan infecciones en los seres humanos. Esto sugiere la existencia de una rama evolutiva temprana, posiblemente relacionada con la pinta, una enfermedad endémica en América Central y del Sur, según explicó Anna-Sapfo Malaspinas, líder de grupo en el SIB y coautora del trabajo. Sin embargo, aún no es posible afirmar con certeza si este antiguo linaje corresponde a la pinta tal como se conoce hoy.

Los análisis realizados por los científicos apuntan a que esta cepa primitiva se habría diferenciado de otros linajes de T. pallidum hace unos 13 mil 700 años, mientras que las subespecies responsables de sífilis, pian y bejel surgieron aproximadamente hace 6 mil años, en coherencia con otros estudios previos. Estos resultados aportan una perspectiva renovada sobre la diversidad y antigüedad de los treponematos en el continente y ofrecen puntos de referencia valiosos para entender la evolución y diversificación de estos agentes infecciosos.

Elizabeth Nelson, paleopatóloga de la Southern Methodist University de Dallas, subraya que, aunque los datos genómicos aportan información crucial, aún persisten debates sobre el origen exacto de estos síndromes y evidencian una larga y compleja historia evolutiva que precede el conocimiento científico previo sobre enfermedades como la sífilis.

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La dificultad para determinar cómo surgieron y evolucionaron estas enfermedades radica en que las distintas subespecies de Treponema pallidum son casi genéticamente indistinguibles, aunque varían en su transmisión y síntomas. Davide Bozzi señala que los resultados del estudio llevan la presencia de T. pallidum en poblaciones humanas mucho más atrás de lo pensado, posiblemente hasta el Pleistoceno tardío, por encima de los 10 mil años.

La colaboración entre arqueólogos y genetistas, como Miguel Delgado de la Universidad Nacional de La Plata y Lars Fehren-Schmitz de la Universidad de California Santa Cruz, fue crucial para secuenciar el ADN del individuo y reconstruir de forma independiente el genoma de T. pallidum encontrado. De acuerdo con los investigadores, la detección de esta bacteria en sociedades de cazadores-recolectores muestra que la aparición de treponematosis no estuvo necesariamente vinculada con el desarrollo de la agricultura o el aumento poblacional, sino que también pudo estar relacionada con las particulares condiciones ecológicas y sociales de estos grupos humanos.

Previo a la publicación, el equipo compartió sus hallazgos con la comunidad colombiana, dada su relevancia en la historia médica y evolutiva del país. Además, expertas como Molly Zuckerman y Lydia Bailey, de la Universidad estatal de Mississippi, sostienen que analizar la sífilis u otras infecciones desde enfoques evolutivos y ecológicos podría ser clave para reducir el estigma social de estas patologías y abrir nuevas oportunidades en la salud pública.

¿Cómo se diferencian la sífilis, el pian, el bejel y la pinta respecto a sus síntomas y formas de transmisión?

Comprender las particularidades clínicas y de transmisión de las infecciones treponematosas es fundamental debido a sus impactos diversos en la salud pública. Aunque todas son causadas por subespecies del Treponema pallidum, la sífilis se transmite principalmente por contacto sexual y suele afectar órganos internos y sistemas en distintas etapas, mientras que el pian, el bejel y la pinta suelen presentarse a través de lesiones cutáneas y se transmiten por contacto directo no sexual, a menudo en condiciones de vida comunitaria. Estas diferencias han sido identificadas a partir del estudio de contextos históricos y médicos por los propios investigadores y ayudan a entender por qué su propagación ha variado según el momento y el lugar.

Esta información es esencial no solo para la epidemiología actual, sino también para interpretar los datos genéticos antiguos, como los reportados en el reciente hallazgo en Colombia. El estudio de estas diferencias contribuye a diseñar estrategias más eficaces de prevención y tratamiento, así como a comprender los riesgos actuales y futuros asociados con la evolución de agentes infecciosos como T. pallidum.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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