Incluso, preferimos seguir una ruta ya trazada que atrevernos a trazar otra.

A propósito de este nuevo espacio que me abre PULZO, quiero con ustedes compartir la energía del ‘Loco’. La primera carta del tarot. (Y es que es con el tarot que vamos hablar durante las siguientes semanas; porque es esta sabiduría milenaria la que me permite decir hoy: Soy feliz, soy exitoso, siento a Dios en mi corazón.)

Durante mucho tiempo nos hemos peleado con lo divino, con el cielo, con las instituciones, con las religiones, y paso a paso él/ella, o como queramos llamarlo, ha encontrado maneras para reconciliarnos con lo divino. Llegué a este espacio para ello, para canalizar y defender con el corazón y con las espadas de mi boca estas herramientas.

¿Necesitamos educarnos? Claro que sí. Si bien el ser humano tuvo que caerse más de 1.348 veces para aprender a caminar, también el ser humano necesita varios intentos para cambiar los acuerdos impuestos y autoimpuestos en una sociedad que sataniza hasta las canciones que tengan la palabra “demonio”. Por eso, es que desde hoy,  quiero empezar a hablarles desde  los caminos que nos conducen a Dios: Los arcanos.

Su primera representación es ‘El loco’. Esa figura un poco desenfrenada que anda con maletitas al hombro. Quiero hoy hablarles de ese, un poco descachalandrado, que nos enseña tanto en la vida. Que nos impulsa hacia el camino de nuestro ser.

¿Se nos es difícil empezar? ¿Nos cuesta levantarnos de la cama cada día? ¿Nos cuesta terminar lo que empezamos? Pues bueno. Es momento de empezar a romper los acuerdos que tenemos. No tenemos que ir a ningún lugar. No tenemos que estar seguros. Para empezar, solo se necesita ponerse lo necesario, quizás si peinarse un poquito, y luego abrir la puerta de la aventura.

Sé que podemos llevar mucho tiempo en el mismo lugar. Sé que hay muchas cosas dentro de nosotros que quieren salir y manifestarse ya, pero sobre todo, sé que el miedo nos enjaula.

Si recurrimos a las imágenes que tenemos de “un loco”, pensamos en personas deschavetadas,  que hablan incoherencias y van por el mundo rompiendo reglas. Pues bueno, precisamente esa es la medicina que este personajillo nos enseña. Es tiempo de romper nuestras propias ataduras y voltear los papeles. Quizás salir descalzo hacia el trabajo. Los hombres con falda y las mujeres con pantalón. ¡Ups! Olvidaba que eso ya pasaba. Entonces pues, ¡¡¡desnudémonos todos ya!!!

Sería un poco caótico ¿no? Pues bueno, los he querido llevar un poco al extremo de su imaginación, pero lo importante es que sí empecemos a pensar en eso que hemos querido hacer desde hace mucho tiempo, y no nos hemos atrevido por miedo.

Cojamos el bastón del corazón, que es nuestro apoyo, y démosle duro a ese animal que nos persigue. A la duda. A la rabia. Al miedo. A la inseguridad. Porque solo siendo los locos de nuestra vida es que podremos darnos cuenta del infinito cielo de milagros y regalos que hay en nuestro interior.

El ejercicio que ‘El loco’ les deja, es hacer algo que nunca hayamos hecho. Algo que los saque de la zona cómoda, y tengan la oportunidad de explorarlo. Si son cortos de imaginación, les doy un tip. Saluden a un desconocido, y denle un regalo. Si se los recibe o se los rechaza, hace parte de la experiencia. ‘El loco’ les dice, que de ahora en adelante todo lo que hagan, no lo hagan por los demás, sino por ustedes mismos. Es momento de abandonar la casa, y salir, sin rumbo fijo.

Vivamos en locura. Vivamos en amor.

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*Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan para nada la posición editorial de Pulzo.

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