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Tanto la embajada como el ministerio de Defensa confirmaron en un comunicado conjunto que a Colombia llagará en junio un contingente de Asistencia de Fuerza de Seguridad (SFAB, por sus siglas en inglés), “formada para asesorar y ayudar operaciones en naciones aliadas”.

“La misión de SFAB en Colombia es una oportunidad de mostrar nuestro compromiso mutuo contra el narcotráfico y el apoyo a la paz regional, el respeto de la soberanía y a la promesa duradera de defender los ideales y valores compartidos”, dijo el almirante Craig Faller, comandante en jefe del Comando Sur de Estados Unidos, citado en el boletín.

Pero el hecho de que el anuncio estuviera acompañado con el dato de que la llegada de los militares estadounidenses también dará apoyo a la operación anunciada por Washington en abril y que tiene en la mira al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, precipitó las voces en contra.

Uno de los primeros en manifestar su desacuerdo fue el senador Iván Cepeda, que aseguró que la acción “se enmarca en toda una estrategia de intervención militar en la región y en particular en un intento por una intervención en Venezuela”.

Sin embargo, el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, había anticipado que la misión de SFAB se quedará por cuatro meses y viene a asesorar a los comandantes que combaten el narcotráfico. Según el alto oficial, su propósito es “asesorar a los estados mayores de las Fuerzas de Tarea Conjunta en procedimientos y prácticas que permitan mejorar las operaciones de lucha contra el narcotráfico”.

“La política de defensa y seguridad busca fortalecer las relaciones con países aliados, en particular con los que nos unen intereses comunes, como es la lucha contra el narcotráfico y el crimen transnacional organizado”, agregó Navarro.

Con todo, el senador Antonio Sanguino también se unió al coro de opositores a la llegada de los estadounidenses e invocó el Artículo 173 de la Constitución de Colombia, según el cual el arribo de tropas extranjeras al país debe ser autorizado por el Senado de la República.

“Un ‘convenio de cooperación’ no puede violar principios constitucionales de soberanía e integridad territorial con presencia de esta ‘Brigada de asistencia militar’”, escribió Sanguino en Twitter.

Pero el jurista Hernando Herrera, del equipo del informativo ‘6 AM Hoy por hoy’, de Caracol Radio, llamó la atención sobre el hecho de que es importante diferenciar entre dos actos distintos: “el de tránsito de tropas extranjeras y el de arribo de personal militar por razones de colaboración en este tipo de asuntos como lucha contra el narcotráfico”.

“En el primer caso, sí, el Gobierno está obligado a pedirle autorización al Congreso o al Consejo de Estado, según el caso”, explicó Herrera”. En el segundo [caso de arribo de tropas por colaboración], absolutamente está claro que no”.

Para sustentar su afirmación, Herrera recordó que hay una tradición en Colombia de más de 70 años en materia de aplicación de tratados internacionales y de cooperación técnica militar “que habilita precisamente este tipo de ejercicios conjuntos entre Colombia y otros países, y especialmente los Estados Unidos”.

“Pero una cosa son asesores militares y otra cosa son tropas armadas”, precisó Gustavo Gómez, director del programa.

Y Herrera le respondió: “Para eso habría que tener en cuenta los antecedentes. Ya en Colombia tuvimos hace algunos años este debate. En 1993 se consideró, tanto por la Comisión de Acusaciones como por la Procuraduría en ese entonces, que ese arribo de personal militar no constituye ingreso de tropas o paso de tropas para efectos de combates bélicos u otro tipo de circunstancias de guerra. Y en ese sentido está perfectamente habilitado”.

El analista de Blu Radio Álvaro Forero dijo que esa discusión de paso de tropas está superada. “Las tropas norteamericanas viven permanentemente en Colombia, no a nivel de paso no de invasión, sino de cooperación”. Y también dio un argumento que apela a las costumbres: “Colombia ruega todos los días para que envíen cooperación militar. Entonces, eso está más que aceptado”.

“Aquí lo diferente es que lo anuncia la embajada norteamericana para que proteste Maduro y para que haya una consecuencia política”, agregó Forero. “El objetivo de este envío no es contra el narcotráfico, no es militar, sino es político, porque Estados Unidos necesita mostrar actividad frente a Maduro, y el Gobierno colombiano también, porque ese bloqueo naval que se anunció pomposamente no ha funcionado para nada”.

Al final, calificó como “ineficaz” esta medida de la estrategia de Juan Guaidó contra Maduro, “porque los gobiernos no han podido lograr resultados”.