Fueron especialistas de la Policía quienes descubrieron que tras el secuestro de un joven el pasado 20 de julio, en el sur de la capital, habían hombres de la unidad antisecuestro y extorsión del Ejército involucrados, indica la publicación.

Pero además, los investigadores establecieron que el carro usado para cometer el secuestro es un vehículo oficial asignado al teniente coronel César Augusto Martínez, director de los Gaulas militares, y sobrino del polémico general Nicacio Martínez, comandante del Ejército, añade la revista.

Todo el tema ha estado bajo reserva por parte del comando Ejército, pero el semanario supo que el coronel Martínez reconoció que el vehículo y los militares detenidos estaban bajo su responsabilidad, aunque negó que estuviera implicado en estos hechos.

Una fuente militar cercana a la unidad de Inspección del Ejército aseguró a Semana que la influencia del general Nicacio Martínez habría servido para tapar investigaciones sobre presuntos casos de corrupción del coronel César Augusto Martínez y que era de esperar que pasara lo mismo con este nuevo caso.

“Ahí no va a pasar nada. El señor oficial es el sobrino de mi general Martínez. El año pasado hubo unas investigaciones en su contra por supuesta corrupción, que sencillamente no avanzaron porque en ese momento el inspector era mi general Martínez. Ahora, siendo comandante del Ejército, pasará menos”, comentó la fuente a la revista.

Pero el asunto no para ahí, pues según Semana el Gaula del Ejército ha reportado una serie de extraños resultados positivos, en donde “gradúan” de extorsionistas a individuos capturados por otros delitos.

Detrás de estos casos habría una estrategia para inflar los resultados del Gaula Militar”, debido a las presiones que recibe esta unidad para duplicar los resultados operacionales, añadió el informe de Semana.