El penalista Rafael Antonio Gómez Verdugo le dijo a la jueza que lleva el caso y a la Fiscalía que contemplara la posibilidad de que lo ocurrido en la muerte de Ana María Castro, en marzo de 2020, pudo haber sido un accidente.

La hipótesis brindada por Gómez, recopilada por El Tiempo, señala que la joven de 21 años pudo haber estado sentada muy cerca de la ventana de la puerta trasera del carro en el que iba y por ello, él considera probable, que al arrancar el vehículo la joven se pudo haber caído.

Esta versión planteada por la defensa de Julián Ortegón parte de una teoría en la que el indiciado iría de copiloto en el carro desde el cual habría caído Castro a alta velocidad.

El hecho de que Ortegón fuera de copiloto en el vehículo fue planteado por sus abogados para buscar eximirlo del caso en el que se investiga si la joven fue arrojada del carro, en movimiento, después de haber tenido una fuerte discusión.

En la audiencia, según ese periódico, los investigadores descartaron rápidamente esa hipótesis, ya que la misma iría en contravía de lo ya expresado por Ortegón ante la justicia.

Asimismo, ese rotativo indica que esta nueva hipótesis tampoco fue manifestada por el conductor del vehículo, Paul Naranjo, o por Mateo Reyes, otro joven que iba en el vehículo y quien se habría bajado del mismo para intentar auxiliar a Castro luego de su fuerte caída.

Caso Ana María Castro: testimonio de Mateo Reyes ante la Fiscalía

Reyes, quien iba en el mismo vehículo que Castro, manifestó en audiencia cómo se dieron los hechos esa noche (al menos, lo que recuerda a pesar de su estado de alicoramiento).

Manifestó que salió de un bar junto a los otros dos hombres (Naranjo y Ortegón) y la joven hacia la casa de Ortegón, en el sector de Pontevedra (norte de Bogotá).

El joven insistió en que estaba en alto grado de alicoramiento y no recordaba muchos detalles, pero así quedó registrado su testimonio sobre el momento justo del accidente: “Cuando íbamos por la calle 80 con 69, por donde ocurrió el incidente, alguno de los amigos me dijo que yo no podía ir con ellos a la casa; entonces, pararon y yo me bajé del carro, Ana se bajó detrás mío. Yo me subo al andén y Ana se quedó hablando con los ocupantes del vehículo por la ventana —no sé si la delante o la de atrás— lo que sé es que Ana ya se había bajado de la camioneta”.

El relato, continuó así: “Escuché discutir a Ana con alguno de sus amigos y les preguntaba “¿por qué, por qué?”… y, de un momento al otro, el que iba manejando el carro arrancó y, como Ana estaba recostada sobre la ventanilla —no sé si fue que quedó enganchada en el auto y como arrancó tan rápido—, Ana se cayó al piso y se golpeó la cabeza. Yo no sé si el carro la arrastró, pero sí giró antes de caer por la fuerza del carro al arrancar”.

Pasadas las 2:00 de la mañana, la ambulancia se llevó a Ana María Castro al hospital de Engativá. Luego la joven fue trasladada al Hospital Simón Bolívar donde murió por las graves heridas que sufrió, entre las que está un trauma craneoencefálico de gran dimensión, y que fueron analizadas con imágenes de su autopsia, reveladas por ‘Séptimo Día’ de Caracol TV.