Además, este viernes se vivió una manifestación en rechazo a la violencia. El personero de Buenaventura, Edwin Janes Patiño, habló durante una visita al barrio Juan XXIII donde se han presentado enfrentamientos los últimos días.

“Hemos evidenciado más de 30 casas desalojadas, vacías. La gente de la comunidad ha aprovechado el ingreso de autoridades para poder ir sacando sus pertenencias y poder desplazarse a otros lugares”.

Ante la llegada de autoridades en las últimas horas, muchos han aprovechado para regresar y recoger sus pertenencias, cargando televisores a los brazos o metiendo muebles en camiones para sacarlos de forma, esperan, temporal.

Pero en medio de los desplazamientos forzados, en las calles se pueden apreciar los restos de casquillos de bala y morteros, y las casas presentan ventanas rotas y paredes con huecos de los impactos, que “dan fe de la situación que está viviendo esta comunidad”, dijo Patiño.

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En ese barrio se han vivido dos noches de disparos constantes, ráfagas y explosiones de granada, como relató Juan Valencia, uno de los vecinos, que ha huido con su esposa y sus ocho hijos, y volvió por la mañana para ver la situación de su casa: “Uno con sus niños vive unos momentos que nunca vio en su barrio porque ha vivido tranquilamente, por eso son momentos de pánico”.

“No es solo los desplazamientos, aquí también hay unos confinamientos y una restricción a la movilidad porque están amenazados con que si se van, les ocupan las casas“, denunció el personero, quien pidió una presencia efectiva de las fuerzas de seguridad.

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Violencia en Buenaventura por el control territorial

Desde finales de enero la Defensoría del Pueblo alertó que hay “un nuevo rebrote de violencia” por la disputa interna en el grupo de crimen organizado ‘La Local’ y eso provocó que se disgregara en otras dos bandas ilegales, ‘Los Shotas’ y ‘Los Espartano’s, que ahora luchan por quedarse con el control de la ciudad.

“Aquí hay un enfrentamiento entre una de las bandas que ha estado peleándose el control de Buenaventura, hay una ruptura interna de esta banda y están disputando quién se va a quedar con el control”, explicó el alcalde de la ciudad, Víctor Hugo Vidal, quien pidió a la población “rechazar el control ilegal”.

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A esta amenaza se suma el conflicto que vive la población semirrural de las afueras por la presencia de otros grupos armados, así como de disidencias de las Farc y el Eln; todos ellos sustentados por actividades ilegales como extorsiones y narcotráfico.

De acuerdo con la Defensoría, la ciudad registró 22 homicidios en los primeros 29 días de 2021 contra 7 en el mismo periodo del año anterior. Además, se desplazaron más de 650 personas y otras 13 están desaparecidas.

Protesta de los habitantes

Los vecinos de la ciudad han lanzado un llamado de socorro, bajo el lema SOS Buenaventura, y se han salido a las calles para pedir el fin de la violencia cerrando durante algunas horas el acceso al puerto y bloqueando el tránsito de vehículos.

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“Nosotros constitucionalmente tenemos derecho a la vida, a la seguridad y a la paz, y esos tres derechos están siendo vulnerados en este momento”, dijo uno de los líderes de la protesta, Leonard Rentería, que pidió al alcalde y al presidente que les garanticen sus derechos.

Por el puerto de Buenaventura entran gran parte de las exportaciones del país; por eso, con carteles de “No más violencia” y “En la unión está la fuerza”, los vecinos lanzan una alerta al resto del país: “O vivimos en dignidad o no vive el resto del país con mercancía; o vivimos nosotros en tranquilidad o allá arriba no van a tener mercancía”.

Además, la actividad comercial no reporta apenas nada en las comunidades, que enfrentan, según Rentería, un 80 % de pobreza y un 60 % de desempleo.

El mayor problema de Buenaventura es que “la oferta delincuencial es mucho más alta que la oferta de oportunidades laborales para los niños, niñas y adolescentes”, advirtió, por su parte, el personero.