La Conferencia Episcopal Colombiana (CEC) confirmó el fallecimiento del obispo emérito de la Diócesis de Buenaventura, Valle del Cauca.

Monseñor Rubén Darío Jaramillo, actual obispo de la ciudad portuaria, acompañó al prelado desde el pasado jueves 29 de enero, cuando fue internado tras sufrir un derrame cerebral.

Luego, comunicó la noticia: “A las 12:15 del mediodía falleció Monseñor Héctor Epalza. Elevamos oraciones a Dios, lleno de amor y de misericordia que lo acoja en su reino”.

La CEC también expresó sus condolencias por la pérdida de un hombre que siempre defendió los derechos humanos y fue gran crítico del Estado por el constante abandono al que los gobiernos sometían a Buenaventura y la mantenían sumida en la pobreza y la desigualdad.

Este mismo martes se adelantó la velación en la Catedral de Pereira, y el miércoles se hará una eucaristía en su nombre sobre las 9:00 de la mañana, en la capital risaraldense.

Luego, sobre las 4:00 de la tarde su cuerpo será trasladado a Buenaventura. “Se recibirá el féretro en la entrada de Buenaventura (Comfamar) y se trasladará en el carro de bomberos hasta la Catedral para su velación”, precisó la CEC.

La información de la Conferencia Episcopal también señala que la eucaristía por las exequias se hará el jueves 04 de febrero a las 10:00 a.m. en la Catedral San Buenaventura, “donde reposarán sus restos mortales”.

¿Quién era monseñor Héctor Epalza Quintero?

Nació en el municipio de Convención (Norte de Santander) el 14 de junio de 1940. Desde su educación secundaria se unió a seminarios en Ocaña y Cali.

Luego cursó la Licenciatura en Misionología (1977-1979) y la Licenciatura en Historia de la Iglesia (1979-1981) en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y se especializó en Teología Litúrgica en el Instituto Teológico Pastoral del CELAM (1968), Medellín; Teología espiritual en la Pontificia Ateneo Teresianum de Roma (1989) y la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1999).

Desempeñó otros importantes cargos y el 16 de Julio de 2004 el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de Buenaventura. Varios años después, el 30 de junio del 2017, el Papa Francisco aceptó la renuncia a su cargo.

Algunas reacciones por su muerte: