La tristeza que embarga a la comunidad del colegio José Celestino Mutis de Bucaramanga, en Santander, tiene que ver con la pronta partida de una de sus profesoras más queridas, que, según Vanguardia, murió luego permanecer 15 días en un hospital luchando contra un contagio de COVID-19.
Sandra González Ramón tenía 41 años de edad, y el colegio puso un mensaje de condolencia en su página web para lamentar el fallecimiento de una hija, esposa, madre, hermana y maestra.

La rectora del colegio, Esperanza Tolosa, le dijo al medio local que el fallecimiento de la ‘profe’ “es una pérdida irreparable”, y resaltó que la mujer fue un “ejemplo de amor a su profesión y de entrega a los estudiantes”.
“En virtualidad se esforzó demasiado en implementar metodologías acordes a la necesidad e intereses de los niños. Muy querida y admirada por los niños y los padres de familia”, agregó.
La razón por la que la docente se convirtió en sinónimo de esfuerzo y superación fue, de acuerdo con ese medio, porque lideró una campaña para recolectar fondos y hacer una donatón de teléfonos celulares para varios de sus estudiantes, que por falta de recursos no contaban con las herramientas necesarias para tomar sus clases virtuales.
Además, “compró de su bolsillo” un teléfono al que nombró como ‘el celular viajero’, ya que el aparato se rotaba semanalmente entre unos 20 de los 35 estudiantes que tenía a cargo.
“Cada lunes se lo entregaba a un niño diferente y le pagaba la mensualidad del internet. Ahí se descargaron las aplicaciones. La condición era que el estudiante se conectara durante la semana y aprovechara para subir las tareas”, comentó González en una entrevista que dio a comienzos de este año.
Con ese recuerdo, y con los momentos alegres que vivieron, estudiantes, docentes y padres de familia despiden a la profesora que les enseñó cómo superar las dificultades en medio de la pandemia.
¿Qué pasó con el profesor Neill Cubides?
El profesor de la Universidad Externado, que posteriormente se supo que también trabajaba para la Procuraduría, fue hallado en una zona rural de Usme. Se conocieron imágenes de este lugar y se supo que su cuerpo fue quemado para que su identificación no fuera nada fácil de hacer. Hasta el momento, se cree que fue víctima del paseo millonario, pues se supo que hicieron algunas transacciones bancarias.
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