La entidad entregó ese reporte luego de visitar a los 680 ciudadanos que provocaron una emergencia sanitaria y humanitaria en Necoclí, pues por el cierre de fronteras no ha podido salir de su tránsito en Colombia y continuar su ruta hacia Centroamérica y Estados Unidos.

El director de Migración Colombia, Juan Fernando Espinosa, explicó que hace una semana eran alrededor 100 migrantes irregulares y que en una semana llegaron al menos 500, por eso hoy la cifra se acerca a las 700 personas que están conviviendo en carpas en las playas del municipio.

Como estas personas pretenden pasar la frontera hacia Panamá y tanto ese país como Colombia tienen las fronteras cerradas, los 680 migrantes tuvieron que establecerse en el municipio antioqueño, pero los pobladores están desesperados con su presencia porque afectan su principal fuente de ingresos: el turismo.

Sin embargo, su atención no ha sido tan fácil, reveló Espinosa:

“En este momento el foco de atención tiene que ser proteger su vida. Hemos efectuado unos procesos de Tamizaje en salud, lamentablemente se han presentado unos brotes de violencia que han impedido la práctica de esas pruebas. Es una conducta totalmente reprochable y adicionalmente es cometida por personas en estado de irregularidad”.

Adicional a esto, el funcionario aseguró que los extranjeros se han negado a recibir ayudas para presionar al Gobierno a que les abra las fronteras y les permita el paso. No obstante, recalcó que eso no es posible por el cierre ordenado por los dos países.

Así están distribuidas las nacionalidades de los migrantes:

  • 647 haitianos
  • 23 cubanos
  • 8 de Burkina Faso
  • 4 senegaleses
  • 3  de Ghana
  • Un camerunés
  • Uno de la República del Congo
  • Uno de Guinea
  • Un somalí

Espinosa añadió que esta no es una “situación de pandemia” sino que se trata de un fenómeno estacional, aclaró que las migraciones se incrementan cuando pasa el invierno y sucede todos los años.

Por eso, dijo que Migración Colombia le hacía un llamado al Ministerio de Defensa, a las Fuerzas Militares y de Policía para que ejerzan un mayor control en la zona de frontera con Nariño, “de modo que esta situación que en el Golfo de Urabá no se incremente”.

Migración Colombia también hizo referencia a los ‘coyotes’ y el riesgo que corren al contactarse con estas personas, sumada a la emergencia sanitaria por la pandemia:

“Acá estamos hablando de proteger personas, más allá de su condición migratoria y permitir el tránsito de estos migrantes en las condiciones actuales, sería ponerlos en riesgo a ellos y a los países vecinos. […] No podemos permitir que quienes tratan la vida como mercancía saquen provecho de esta situación. Estamos trabajando unidos como autoridades para brindar asistencia a estas personas y esperamos que ellos lo entiendan y se dejen ayudar”.

Las autoridades migratorias también comenzaron un plan especial de verificación, desde el departamento de Nariño hasta el Urabá antioqueño y ya se han identificado empresas de servicio especial que se encargan de transportar extranjeros sin el lleno de los requisitos de ley, a las cuales se les iniciarán las actuaciones administrativas correspondientes.