El furor por la llegada de Bad Bunny a Medellín no solo ha dejado ganancias económicas históricas para la capital antioqueña, sino también una ola de indignación por cuenta de los abusos en los precios de los alojamientos.
(Vea también: Cómo fue Bad Bunny en Medellín en primera noche: conexión con Colombia y hasta sonó Diomedes Díaz)
Sin embargo, un caso particular ha dejado a más de uno con la boca abierta: el de un anfitrión que puso en renta su apartamento por la bobadita de 98 millones de pesos por solo cuatro noches.
Ante el escándalo que se desató en redes sociales, el responsable de la publicación, Sebastián Barrada, rompió el silencio en una entrevista con Telemedellín y, lejos de mostrarse arrepentido, dio una explicación que podría ser tildada de insólita.
Según Barrada, el precio de casi 100 millones de pesos no era una tarifa real que esperaba que alguien pagara, sino una maniobra técnica para manejar su calendario dentro de la aplicación Airbnb sin ser penalizado.
“Cuando yo bloqueo una noche en Airbnb, Airbnb dice: ‘¿Entonces para qué está en nuestra plataforma si bloquea la noche? Entonces, digamos, tú me reservas para tu familia este fin de semana; yo lo que hago es que no bloqueo la noche por estrategia, por conocer el negocio, sino que lo que yo hago es que le subo el precio exageradamente para que nadie me reserve”, aseguró el hombre ante las cámaras.
Acá, lo mencionado por el arrendador:
#MEDELLÍN: HABLÓ PAISA QUE COBRABA 98 MILLONES POR ARRENDAMIENTO DE AIRBNB PARA ESTE FIN DE SEMANA
El arrendador que cobró 98 millones de pesos, por un alojamiento en el Parque Lleras, explicó que subió exageradamente el valor de una noche en Medellín, para evitar ‘bloquear’ su… pic.twitter.com/yq51b6HIkM
— Colombia Noticias (@CNotiWeb) January 25, 2026
Básicamente, el arrendador sostiene que elevar el costo a niveles absurdos es su forma de ‘cerrar’ el cupo de manera manual, evitando que la plataforma detecte inactividad o falta de disponibilidad, lo que supuestamente afectaría su posicionamiento o le acarrearía multas por parte de la empresa estadounidense.
¿Práctica ilegal o viveza?
A pesar de su particular argumento, la situación ha encendido las alarmas de las autoridades. Durante el fin de semana de los conciertos del ‘Conejo Malo’, se reportaron cientos de casos en los que anfitriones cancelaron reservas que ya estaban pagas (con precios normales de hace meses) para volver a publicar los inmuebles con tarifas triplicadas o, como en este caso, estratosféricas.
En Medellín, el fenómeno ha sido crítico. La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) advirtió que este tipo de conductas podrían violar la Ley General de Turismo y el Estatuto del Consumidor. De hecho, se han anunciado investigaciones de oficio para determinar si estos ajustes de precio esconden una especulación ilegal.
Sebastián Barrada y otros propietarios que han incurrido en estas prácticas podrían enfrentarse a consecuencias mucho más caras que los 98 millones que pretendían cobrar. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y la SIC han sido enfáticos en que las multas por incumplimiento de servicios turísticos o publicidad engañosa pueden llegar hasta los 2.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes, es decir, más de 2.300 millones de pesos.
Además, la plataforma Airbnb ha comenzado a suspender cuentas de anfitriones que hacen cancelaciones masivas para aprovecharse de la alta demanda de eventos masivos, una práctica que daña la reputación turística de la ciudad.
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