Antes de levantar la medida, la Alcaldía de Bogotá dice que pactó unos compromisos con los comerciantes y la comunidad, con el fin de mantener los resultados positivos en temas seguridad

Sin embargo, la decisión crea expectativas entre los ciudadanos ya que la ley seca se impuso en ese sector —el pasado 13 de diciembre mediante un decreto—, debido a los altos índices de criminalidad que registraba y porque era considerado uno de los más violentos de la ciudad.

No obstante, después de que empezó a regir la medida y hasta la fecha se logró una reducción del 50 % en homicidios; también se redujeron en un 63 % las lesiones personales, en un 13 % las riñas, un 67 % el hurto a comercios, un 50 % el hurto de carros y un 43 % el robo de motocicletas, según cifras del Distrito.

Para no prolongar el tiempo de restricción en esa localidad, en el suroccidente de la capital, el alcalde Enrique Peñalosa afirmó que durante 2 meses la Policía y la Secretaria de Seguridad harán un seguimiento al comportamiento y convivencia en la UPZ 80.

En caso de que aumenten los delitos relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas se podría implementar la misma medida, agregó en un comunicado la administración.

Entre los compromisos de los comerciantes está la instalación de iluminación adecuada y cámaras de videovigilancia dentro de sus establecimientos. Además, “ayudarán al control del espacio público, facilitando los controles por parte de las autoridades y colaborarán denunciando cualquier hecho que pueda poner en riesgo la seguridad de la comunidad”, añadió la misiva.

Finalmente, la Alcaldía aclaró que en el interior de la Central Mayorista de Corabastos está prohibido el consumo de licor, tal y como lo establece el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).