La isla no solo ha aplicado las medidas de cuarentena que se han decretado en todo el país, sino que además ha sido estricta en el cumplimiento de las restricciones para poder salir y abastecerse en los puertos más cercanos en Sucre, indicó El Tiempo.

Los isleños no solo tienen que contar con la autorización de la Armada Nacional y el Consejo Comunitario, señala el diario, sino que además deben cumplir el ‘pico y cédula’ que rigen en los puertos de Coveñas o Tolú (Sucre), los más cercanos, donde se hace un protocolo de bioseguridad.

“Esta comunidad es muy organizada y respetuosa de la ley, y por fortuna no hemos tenido ni un solo caso sospechoso y menos un positivo de esta pandemia”, declaró el inspector de la isla, Ramiro de Hoyos Castillo, de acuerdo con el periódico.

Además, cada 15 días llega un barco con agua potable para los habitantes de la isla que, agrega el medio, no cuentan con servicios públicos ni un sistema de salud eficiente; incluso, escasean los medicamentos, los tanques de oxígeno y hasta los médicos.

Por fortuna, los 500 habitantes de Santa Cruz del Islote, que la hacen la más densamente poblada del mundo, así como el resto del Archipiélago de San Bernardo, de Cartagena, se han mantenido libre de COVID-19.