En medio de las lágrimas y con el sonido de las ráfagas de fusil de fondo, el uniformado, que hace parte de un grupo de erradicadores de cultivos ilícitos en el Bajo Cauca antioqueño, se lamentaba debido a que guerrilleros del Eln los estaban atacando y habían asesinado a un militar, que era su compañero.

“No veo la paz, porque ahorita mataron a un soldado inocente, le metieron un tiro en la cabeza. No sé por qué hacen eso”, exclamó el uniformado, refiriéndose al asesinato del cabo segundo Giovanny Chacón Rentería.

Pero este no es el único momento de muerte y dolor que ha tenido que vivir Ariza en medio de una guerra absurda pues, según reveló Semana, hace un año las disidencias de las Farc asesinaron a su hermano Édison, que también era militar y que ingresó al Ejército al mismo tiempo que él.

La baja ocurrió luego de que los dos hermanos fueran trasladados de un batallón en Medellín a los municipios de Briceño y Toledo (este último es donde está Jeremías), dos zonas del norte de Antioquia en donde delinquen grupos armados como el Eln, disidencias de las Farc y el ‘clan del Golfo’, apunta ese medio.

Fue así como durante un patrullaje de rutina, el 2 de junio de 2018, Édison fue impactado en el rostro por un proyectil que disparó un francotirador del frente 36 de las Farc. Pese al dolor que lo invadía, Ariza pudo salir de permiso para asistir al sepelio de su hermano, en Yarumal, y según ese medio el entierro se llevó a cabo el mismo día que la víctima habría cumplido sus 24 años: el 5 de junio.

Aun así y en medio de la angustia por la que atravesaba su familia, Jeremías decidió seguir en el Ejército como una forma de horrar la memoria de su hermano, pues “ambos tenían el anhelo de llevar una carrera militar”.

No obstante, el miedo y la preocupación de perder a un ser querido en la guerra invadieron de nuevo a la familia Ariza Jaramillo el pasado martes, ya que una hermana del soldado se encontró con ese video en las redes sociales. “Sentí que todo se me acababa. Volví a revivir lo que pasó con Édison”, expresó la mujer en ese medio.

Por fortuna, el uniformado solo sufrió golpes y humillaciones en medio de la protesta de campesinos cocaleros en Valdivia, en donde se infiltraron integrantes del Eln y del ‘clan del Golfo’, una noticia que llegó como un respiro para los Ariza Jaramillo, que desde hace unas dos décadas han visto cómo la violencia se enseña con ellos. Esto, cuenta Semana, porque en 1995 un grupo paramilitar entró a la finca de los padres del soldado y se llevó al jefe del hogar, del que la familia no volvió a saber nunca más. Por eso, su madre tuvo que huir de allí con sus hijos.

Ahora, la incertidumbre para esta familia regresa por cuenta del video en el que aparece Ariza, pues según afirma ese medio aunque su intención era enviárselo a uno de sus superiores para desahogarse y advertir lo que estaba pasando, la persona que grabó lo publicó en redes y casi de inmediato llegó a los medios y a la cúpula militar.

Fue por eso que el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, hizo un enérgico pronunciamiento a través de los micrófonos de Blu Radio, en donde dijo que pese a entender “la angustia de ese muchacho”, de todas formas “son las dificultades duras de la guerra”.

“Y tenemos que mirar el contexto y hablar con el soldado para tranquilizarlo, porque todo el Ejército tiene que mantener el orden y la disciplina […] es que había una situación de combate y él debería estar alerta, y no distraído grabando un video”.