Así lo reconoció el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Colombia, Alan Bojanic, durante el VII Encuentro de Planificación de los Frentes Parlamentarios Contra el Hambre de América Latina y el Caribe.

“La crisis política y social en Venezuela ha producido que la situación del hambre se haya agravado. También vemos casos donde el hambre aumenta como en Brasil. En algunos países de Centroamérica la mitad de la población infantil tiene problemas de desnutrición crónica y el problema del hambre en Haití es trágico”, comentó Bojanic, en diálogo con la agencia Efe.

El funcionario señaló que, pese a los esfuerzos de la comunidad internacional, en Haití el 50 % de la población vive en condiciones de subalimentación. De igual forma, dijo que las causas de este aumento en la región se dan por “la inestabilidad económica, el poco crecimiento económico y situaciones de conflicto interno”.

A diferencia de estos países, en Colombia el índice de personas con hambre se redujo, pues pasó de un 6,5 % al 4,8 %, lo que significa que “más de 1,8 millones de colombianos han salido de lo que llamamos el mapa del hambre”, agregó.

Bojani se refiere a las personas subalimentadas de un país, cuya clasificación se hace con base en la ingesta de calorías, que no debe estar por debajo de las 2.000 diarias.

En Colombia, la población con hambre se concentra en los departamentos de Chocó, La Guajira y Nariño, así como en algunas zonas de la periferia de grandes ciudades.

Además, el delegado señaló que uno de los principales factores para esto fue la firma del acuerdo de paz con las Farc en 2016, asegurando que se trata de un “rédito de la paz”.

El coordinador de los Frentes Parlamentarios de América Latina y el Caribe, Jairo Flores, dijo a Efe que la obesidad y malnutrición están generando “enfermedades como hipertensión y diabetes y otros problemas renales”. Por esto, la organización busca fortalecer las políticas alimentarias de los Estados “con recursos adecuados que permitan reducir la desnutrición aguda y crónica infantil, la desnutrición en las mujeres y los problemas de obesidad que hay en el mundo entero”.

Según cifras de la FAO, en 2016 habían 804 millones de personas subalimentadas, índice que para 2017 aumentó a 821 millones, principalmente por los conflictos y efectos del cambio climático.