En 2022 se conmemoran 32 años del acuerdo de paz firmado entre el M-19 y el gobierno de Virgilio Barco, un proceso pionero en Colombia que surgió en enero de 1989 en esta región mientras Gustavo Petro pertenecía a dicho grupo guerrillero y vivía entre las montañas del sur del Tolima y un apartamento en Ibagué junto a su entonces pareja, quien también militaba en el grupo y fue capturada por el F2 en marzo de 1989.

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Q’Hubo dialogó con Mary Luz Herrán, pareja de Gustavo Petro en ese tiempo, quien nos contó detalles de su permanencia como presa política en la Cárcel Distrital de Ibagué (hoy Museo Panóptico), donde el candidato presidencial la visitaba los sábados para llevarle mercado y conversar sobre el proceso de paz que en aquel entonces avanzaba rumbo a la dejación de armas.

Así vivió Gustavo Petro en Ibagué cuando era del M-19

En 1985, mientras Gustavo Petro hacía parte del M-19 y debido a sus actividades al interior del grupo, fue capturado en Zipaquirá por porte ilegal de armas. Por este delito estuvo preso durante 16 meses en la cárcel Modelo de Bogotá, de donde salió en 1987. Meses después, junto a Mary Luz Herrán, que también militaba en el movimiento, tuvieron una cita en las montañas del Cauca con Carlos Pizarro León Gómez, comandante del M-19.

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Luego de aquel encuentro, ambos se vincularon a la Compañía Jorge Eliecer Gaitán, que operaba entre la zona urbana de Ibagué y la zona rural de Ortega, Chaparral, Coyaima, Natagaima, Purificación, Rovira, Roncesvalles, entre otros municipios del sur del Tolima; desde donde Petro se desempeñaba en la estructura política como ideólogo.

En septiembre de 1988, Gustavo Petro y Mary Luz Herrán, llegaron a vivir a un apartamento ubicado en cercanías a la plaza La 21 de Ibagué.

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.