
Este viernes por la mañana, la disidencia de las Farc autodenominada ‘Estado Mayor Central’ (Emc) hostigó la estación de Policía en el corregimiento El Carmelo, en Cajibío (Cauca), y en el municipio de Suárez, en el mismo departamento, hizo disparos cerca del puesto de la misma institución. El miércoles, el grupo armado atacó la subestación de Policía del corregimiento de Potreritos, zona rural de Jamundí (Valle del Cauca), y detonó una moto bomba en ese municipio que dejó cuatro civiles y dos policías heridos. Proyectada la mirada hacia atrás en la línea del tiempo, se ve un reguero de ataques en el suroccidente del país. Con todo, para el presidente Gustavo Petro, esa organización armada está “a punto de ser derrotada”.
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Las acciones del Emc se han intensificado en el suroccidente del país después de que, en marzo pasado, el Gobierno suspendiera el cese el fuego bilateral en los departamentos de Nariño, Valle del Cauca y Cauca, debido a la violencia de ese grupo armado contra civiles y fuerza pública. Es decir que, pese a estar en diálogos con el Gobierno, esa disidencia de las Farc comandada por alias ‘Iván Mordisco’ seguía con sus acciones violentas. Hasta ahora, ni las palabras del presidente, ni las tropas que se han enviado a la región han dado resultados concretos que den cuenta del control o contención de esa disidencia.
Ese hecho, que solo se circunscribe al suroccidente de Colombia, ha dado para que los analistas y críticos del Gobierno aseguren que la política de “paz total” del presidente Gustavo Petro fracasó. Es el caso del exministro Alejandro Gaviria, para quien “después de dos años, tenemos ya la certeza de que no funcionó de ninguna manera”. Por el contrario, según Gaviria, “empoderó a los grupos armados, les dio una legitimidad inmerecida y contraproducente, aumentó la violencia en muchas regiones del país y llevó también a una pérdida del control territorial que será difícil de recuperar”.
Gustavo Petro dice que disidencia Emc está “a punto de ser derrotada”
En conclusión, para Gaviria, la “paz total” del presidente Petro es una “contradicción, una gran paradoja”, porque “en lugar de la paz, nos trajo más guerra”. Esa afirmación provocó la reacción del mandatario, que le respondió en X, aludiendo al ataque con moto bomba en Jamundí: “En la ignorancia de ciertos temas, no saben que cuando una organización ilegal recurre a los explosivos en ciudades y al terrorismo, es porque está débil y está a punto de ser derrotada”.
En primera instancia, habría que considerar las manifestaciones de las autoridades del suroccidente del país, como la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro; el alcalde de Cali, Alejandro Éder, y el secretario de gobierno del Cauca, Miller Hurtado, que han coincidido en que la situación en esa es región del país es preocupante, no ven ningún debilitamiento de los grupos armados y, por el contrario, le reclaman al Gobierno Nacional aumentar no solo el pie de fuerza, sino, sobre todo, la inteligencia. Su clamor no se produce porque el Emc sea una organización “a punto de ser derrotada”. Surge por el enseñoramiento del grupo ilegal.
Al presidente Petro, como jefe de Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, le corresponde dar ese tipo de voces victoriosas y de aliento. Pero un mal cálculo de la situación también podría entorpecer la recuperación del orden público claramente deteriorado. La afirmación del mandatario, por lo menos a la luz de los más recientes acontecimientos en Valle y Cauca, resulta contraevidente, y por eso sorprende.




Ya se ha visto que las afirmaciones del presidente (de cualquier presidente) descalificando o minimizando a los grupos armados y sus cabecillas no tienen ningún efecto práctico en la confrontación. En marzo pasado, el mandatario sostuvo que el jefe delincuencial y su organización se dedican, entre otras cosas, al narcotráfico. “Es un traqueto vestido de revolucionario”, lo descalificó Petro, y también dijo que de “chofer” de las Farc pasó a cabecilla. Nada de eso modificó la conducta delictiva de alias ‘Iván Mordisco’ y los suyos que, por el contrario, parecen fortalecerse cada vez más.
Calificar, como lo hace el presidente Petro, la acción del Emc en Jamundí como terrorismo no es suficiente, ni muestra que esa organización armada ilegal esté “débil” y “a punto de ser derrotada”. Más allá de las palabras del mandatario, y con absoluta independencia de ellas, el Emc está consiguiendo objetivos superiores al ataque en sí mismo: en lo inmediato, da la sensación de poder (así sea ficticia) y atemoriza a la población civil; y en lo estratégico, afecta la opinión pública del país a través de la cobertura mediática para ejercer presión sobre el Gobierno.
Por otro lado, la idea de debilidad del Emc que tiene el presidente contrasta con el uso de armas no convencionales por parte de ese grupo, como plataformas rudimentarias de lanzamiento de proyectiles de alto calibre, y drones con los cuales descargan explosivos, como en Suárez, en donde esa táctica dejó una niña lesionada y otras dos personas aturdidas por el estruendo.
Lo que le corresponde al Gobierno Nacional es mostrar resultados concretos en la lucha contra esa estructura armada. Los resultados operacionales deben ser los únicos indicadores de que el Emc se está debilitando o a punto de ser derrotado. Mientras tenga la capacidad, así sea mínima, de ejecutar actos terroristas, será muy difícil convencer al país de que esa disidencia de las Farc está en sus últimos momentos.
En la ignorancia de ciertos temas, no saben que cuando una organización ilegal recurre a los explosivos en ciudades y al terrorismo, es porque está débil y está a punto de ser derrotada. https://t.co/Waya6e0DhX
— Gustavo Petro (@petrogustavo) June 14, 2024
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