Y es que, efectivamente, en las imágenes se ve al chelista venezolano en la entrada de un parqueadero, en el sector de la calle 85 con carrera 15, ejecutando su instrumento. Sus notas, melancólicas, no pueden acompañar mejor la triste escena en la que él, en el fondo, no es el verdadero protagonista.

Al lado derecho del músico hay un carro azul de mercado. Delante de él, un tarro esperando las monedas de quienes se conmueven con su situación. Y a su izquierda, en el piso, el estuche del instrumento, que no está vacío.

Adentro permanece acostada una niña durmiendo, la hija del músico, que no cabe completa en el estuche por lo que deja al descubierto sus pies. Encima de ella, el peluche que seguramente la acompaña en su dura travesía por esta ciudad extraña, hostil, indiferente.

Estremece. Por eso, Érika Ávila (@eriavila1) lo grabó y lo subió a su cuenta llamando la atención de sus “amigos tuiteros”. “Un virtuoso chelista tocando mientras su hijito dormía entre el forro del instrumento. Sigo conmocionada”, escribió.

Es tal su angustia que etiqueta hasta al Ministerio de Cultura pidiendo que hagan algo “por y con tantos músicos talentosos de Venezuela que a diario tocan en las calles”. Y asegura: “Este señor tocaba en una orquesta sinfónica y era profesor”.

También clama por que lo contraten. “Ayúdenme a darle RT a ver si algún funcionario, rector de colegio o decano de música se interesa en darle trabajo a Salvador, para que su hijo no se proteja del frío entre el forro del cello!”.

Sin embargo, como en otras ocasiones, el exalcalde de Bogotá y senador de la Colombia Humana Gustavo Petro encontró en la situación la oportunidad para pasar una extraña cuenta de cobro contra el actual mandatario de la capital.

“Así quedó el gran esfuerzo cultural de la Bogotá Humana en el gobierno Peñalosa”, escribió Petro al retuitear el video que Ávila había subido a la red con un propósito humanitario. “¿No creen que el verdadero progreso de una sociedad es el desarrollo de la cultura? No es el cemento, es el cerebro”.

Eso provocó una andanada de respuestas de todo calibre que le advierten sobre su equivocación y megalomanía. Incluso, le dicen que ese músico es un venezolano que huye del régimen “que usted ayudó a consolidar”.

El fin de semana pasado, con ocasión del concierto de André Rieu en Bogotá, Petro también pasó una cuenta de cobro por el niño que tuvo el privilegio de subirse a la tarima del músico a tocar su flauta.

Según Petro, ese niño es producto de su gestión como alcalde. Y vuelve a atacar a Peñalosa: