Las imágenes, difundidas por W Radio, no pueden ser más tristes y elocuentes: dos uniformados, de quienes los ciudadanos esperan un comportamiento ejemplar, luchan, pero no contra la delincuencia, sino contra la gravedad para conseguir levantarse del piso.

Otro, también tambaleando, intenta ayudarlos, mientras que uno más observa impávido la escena. Más que una patrulla policial, parece el remate de rumba de cuatro alegres compadres a los que los cogió la mañana, solo que no se dieron cuenta que estaban uniformados, es decir, de servicio.

De no ser por un acucioso ciudadano que se atrevió a grabar con su celular la absurda escena, habría pasado inadvertida.

La emisora dice que consultó con la Policía Metropolitana de la capital boyacense y le dijeron que se está estableciendo las identidades de los cuatro uniformados porque se trata de “una falta gravísima que podría acarrear hasta la destitución de los agentes”.

Ante el hecho es imposible no pensar en el debate que se armó esta semana por la decisión de la Corte Constitucional de tumbar los artículos de Código de Policía que prohíben consumir licor y drogas en la calle. Cualquier despistado podría pensar que estos policías borrachos estaban celebrando esa decisión.

Este es el video de los policías borrachos: