Por: El Colombiano

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Este artículo fue curado por pulzo   Mar 2, 2026 - 5:47 pm
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El reciente escándalo originado por el hallazgo de archivos atribuidos a alias Calarcá, un jefe disidente, en dispositivos incautados por la Fiscalía General de la Nación, sacudió los cimientos de las Fuerzas Militares de Colombia e impactó al Gobierno. Pese a que la conmoción generó expectativas sobre eventuales cambios institucionales significativos, hasta el momento no se han adoptado decisiones definitivas, según informa El Colombiano.

La primera reacción provino de la Procuraduría General de la Nación, que de inmediato anunció la apertura de una indagación disciplinaria y decretó la suspensión provisional de dos funcionarios de alto rango: el brigadier general Juan Miguel Huertas Herrera, comandante de personal del Ejército Nacional, y Wilmar de Jesús Mejía, director de inteligencia de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). No obstante, esa medida cautelar fue retirada y ambos funcionarios están autorizados nuevamente para continuar en sus cargos, mientras el proceso disciplinario sigue su curso bajo total reserva.

El caso cobró notoriedad pública en noviembre de 2025 tras la investigación titulada “Los archivos secretos de Calarcá”. En ella se recopilaron documentos y comunicaciones que, supuestamente, evidenciaban contactos y diálogos entre miembros de estructuras armadas ilegales y los funcionarios investigados. Incluso, los hallazgos sugerían la posible creación de empresas de seguridad que habrían facilitado movilidad y porte de armas para los insurgentes, todo bajo la fachada de ventajas legales.

La Procuraduría adoptó sus primeras medidas el 24 de noviembre, abriendo una indagación preliminar y posteriormente formalizando la suspensión de los dos funcionarios, argumentando la necesidad de preservar la integridad del proceso y evitar cualquier interferencia con la recolección de pruebas.

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Sin embargo, la decisión más reciente de la Sala Disciplinaria de Instrucción resolvió que no existe evidencia corroborada de que las conductas señaladas persistieran o se materializaran mientras Huertas y Mejía ocupaban sus cargos. Por tanto, se determinó que no era necesaria la prolongación de la suspensión, aunque el trámite disciplinario sigue abierto en busca de nuevos elementos probatorios.

Este panorama de indefinición ha generado incertidumbre dentro del Gobierno y la opinión pública. La DNI solicitó claridad a la Procuraduría respecto al estatus de la suspensión de Mejía, enfatizando que la falta de una respuesta concreta genera un limbo jurídico perjudicial para la entidad y los investigados. Asimismo, ambos funcionarios han negado categóricamente los señalamientos. Wilmar Mejía, por ejemplo, recalcó ante medios que su labor consiste únicamente en tareas de inteligencia estratégica dentro del marco legal, negando cualquier colaboración con grupos armados ilegales.

El presidente Gustavo Petro, por su parte, desestimó la gravedad de las acusaciones y calificó los informes conocidos como “falsos”, advirtiendo que podrían responder a intereses que buscan debilitar su administración, aunque no presentó pruebas públicas al respecto. De forma paralela, la Fiscalía ha continuado desplegando investigaciones en unidades militares y asegurando evidencias relacionadas con el caso, mientras se aguarda una decisión definitiva.

Por ahora, el futuro de la investigación depende de que las autoridades competentes logren reunir y verificar pruebas sustanciales que permitan dar con la verdad sobre los presuntos nexos entre figuras del Estado y organizaciones armadas ilegales.

¿Qué implica la suspensión provisional en una investigación disciplinaria?

Cuando la Procuraduría General de la Nación decreta una suspensión provisional, significa que el funcionario investigado debe apartarse temporalmente de sus funciones mientras avanza la indagación disciplinaria. Esta medida no constituye una sanción definitiva, sino una acción preventiva destinada a proteger el desarrollo transparente del proceso y evitar interferencia en la recolección de pruebas.

En este caso, la suspensión provisional de los altos funcionarios buscaba asegurar que no influyeran directa o indirectamente en el procedimiento investigativo. El levantamiento de la suspensión no implica que sean declarados inocentes ni que la investigación haya concluido; por el contrario, las pesquisas siguen en marcha hasta esclarecer si existieron o no conductas irregulares.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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