Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Abr 9, 2026 - 7:14 pm
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Frente a la creciente preocupación causada por los ataques con drones en distintas regiones de Colombia, el Ejército Nacional ha dado un paso significativo en el fortalecimiento de sus capacidades tecnológicas y operativas. Recientemente, 105 nuevos operadores de sistemas de aeronaves no tripuladas, conocidos como UAS por sus siglas en inglés (Unmanned Aircraft Systems), culminaron su proceso formativo y ahora están listos para participar en operaciones clave en todo el país. La ceremonia de graduación, celebrada en el Aeropuerto Alberto Lleras Camargo de Sogamoso, Boyacá, reunió a autoridades militares, representantes de la Gobernación y familiares de los graduados, dando relevancia al evento por el impacto que tendrá en la seguridad nacional, según detalló El Espectador.

El exigente entrenamiento fue coordinado por el Centro de Educación Militar (CEMIL) y la Escuela de Aviación del Ejército. Fue durante más de dos meses que 104 hombres y una mujer completaron más de 330 horas de instrucción, recibiendo conocimientos técnicos, tácticos y operacionales. Además, el curso incluyó formación en derecho internacional humanitario, un componente esencial para el manejo de nuevas tecnologías en contextos de conflicto y respeto de las normas internacionales. Esta formación se encuentra contextualizada en un escenario de frecuentes ataques, tal como el sucedido en El Tarra, Norte de Santander, donde fueron usados drones con explosivos contra instalaciones policiales, según reportó El Espectador.

Esta es apenas la segunda promoción que tiene lugar en el Batallón de Aeronaves No Tripuladas (BANOT), una unidad creada a finales de 2025 en Firavitoba, y que busca consolidar al Ejército como un referente regional en el manejo de drones para propósitos militares. La institución señaló que la presencia de estos nuevos operadores permitirá mejorar la eficacia de las operaciones en las ocho divisiones del Ejército y en la Fuerza de Tarea Omega, unidad clave en la lucha contra estructuras armadas irregulares.

Un aspecto relevante de esta promoción es la certificación de la cabo tercero Karla Ceballos García, la primera mujer suboficial que se gradúa como operadora de aeronaves no tripuladas en el Ejército. Originaria de Ipiales, Nariño, e integrante del Arma de Comunicaciones Militares, Ceballos García había desarrollado tareas de comunicaciones y control en terreno en la Brigada 18 de Arauca antes de sumarse a la formación en drones. Este hecho representa un avance importante hacia la inclusión dentro de la institución, que hasta ahora reservaba este ámbito solo para oficiales.

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El subteniente Jhon Kennedy Murcia Cuéllar también fue reconocido por su desempeño en el curso, logrando el primer puesto gracias a su participación en el desmantelamiento de la estructura 19 de las disidencias de las FARC, según información recogida por El Espectador. La graduación de esta nueva cohorte de operadores simboliza no solo una respuesta a la amenaza de ataques con drones sino también el compromiso institucional con la modernización y la inclusión.

¿Cuáles son las funciones de un operador de sistemas de aeronaves no tripuladas en el Ejército Nacional?

El rol del operador de sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS) en el Ejército implica diversas tareas estratégicas y operativas. Estas personas son responsables no solo de manejar el equipo tecnológico durante misiones en terreno, sino también de coordinar la recolección de información de inteligencia, realizar labores de vigilancia, reconocimiento y control de áreas de alto riesgo, y facilitar operaciones especiales en coordinación con otras unidades. Su trabajo adquiere importancia especial en contextos donde las amenazas requieren rapidez de respuesta y precisión, como lo evidencian los recientes ataques con drones reportados en diferentes regiones del país, de acuerdo con artículos publicados por El Espectador.

La relevancia de estos operadores también radica en la necesidad de adaptarse a nuevas formas de enfrentamiento y conflicto, donde la tecnología se convierte en un factor determinante para la protección de la población y la eficiencia de las fuerzas armadas. La formación en derecho internacional humanitario, incluida en su entrenamiento, busca garantizar que el uso y operación de estos sistemas se haga siempre bajo parámetros legales y éticos, alineados con los compromisos internacionales del país.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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