El tablero político del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella sufrió una transformación profunda tras la sorpresiva salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior. En reemplazo de la cartera política llegará el exprocurador Alejandro Ordóñez, quien abandonará de inmediato su breve paso por la embajada ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) para aterrizar en Bogotá y asumir el control de uno de los despachos más sensibles y estratégicos del Ejecutivo. Sin embargo, su arribo se produce en medio de un ambiente legislativo enrarecido y con cuestionamientos sobre su perfil marcadamente ideológico.
Uno de los primeros frentes que deberá sortear el nuevo funcionario será la tramitación de los proyectos bandera de la administración, una agenda robusta y compleja que heredó de su antecesor e incluye iniciativas de alto impacto como la ley de sometimiento, el estatuto antiterrorista y la próxima reforma tributaria. Al respecto, congresistas de distintas orillas han manifestado su escepticismo sobre la viabilidad de lograr consensos en el Capitolio, advirtiendo que las posturas doctrinales del exprocurador podrían obstaculizar el diálogo parlamentario.
“Personas de oposición, incluso personas que no son de, o personas de distintos independientes, pues consideran que va a ser más difícil llegar a acuerdos con el doctor Ordóñez (…) Y por eso estoy un poco preocupado, porque creo que, en lugar de reducir puentes, en lugar de reducir concertación y diálogo, se necesita más de esa posibilidad de convocar actores distintos para sacar adelante una agenda legislativa que es bastante exigente y bastante compleja”, señaló el senador del Centro Democrático, Andrés Forero.
En la misma línea, analistas políticos como Alejandro Chala, investigador de la Universidad Nacional, pusieron sobre la mesa el choque entre los métodos del nuevo ministro y la realidad legislativa:
“La duda que queda es si Alejandro Ordóñez, más plegado al dogma que a la pragmática, tiene la capacidad de negociación con un Congreso que le camina muy a medio paso a Abelardo De La Espriella”, comentó el experto.
Más allá del pulso en el Legislativo, expertos en asuntos públicos apuntan a que los mayores dolores de cabeza para Ordóñez no se limitarán a las comisiones primeras del Congreso. Para Gonzalo Araújo, de la firma Orza, el verdadero núcleo de la gestión ministerial recaerá sobre la estabilidad macroeconómica del país:
“El meollo está en el traslado presupuestal de 1.2 B para el sector energético y la ley de rescate fiscal. Los principales retos del Ministro será poder garantizar el trámite de las iniciativas de las que los mercados internacionales van a estar pendientes y que tendrán un gran impacto en la senda del crecimiento y del acceso a los mercados internacionales al mismo tiempo que los temas asociados a la revaluación del peso colombiano”, puntualizó Araújo.
A los desafíos económicos y de negociación se suma un terreno espinoso: el manejo del orden público y la protesta social. Con un decreto ya listo por parte de la administración anterior para regular las movilizaciones y el uso de la fuerza, la llegada de Ordóñez abre interrogantes sobre la respuesta del Gobierno ante las marchas que inevitablemente desatará la discusión de la nueva reforma tributaria. Analistas advierten que la figura del nuevo ministro, fuertemente vinculada a corrientes conservadoras tradicionales, podría endurecer la postura estatal frente a la movilización ciudadana y la interlocución con comunidades étnicas en los cambios a las reglas de la consulta previa, marcando un giro definitivo en la estrategia de la Casa de Nariño.
Balance del terremoto, según el presidente
El presidente Abelardo de la Espriella hizo la primera alocución presidencial y allí dio actualización oficial sobre las personas que han muerto, han sido afectadas e hizo otros anuncios sobre lo que hará en el país en los próximos días, superada la primera etapa.
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