El funcionario judicial le concedió ese beneficio a Flórez Acosta por ser una persona “en estado de marginalidad”, explica la Fiscalía.

Este hombre fue capturado el 19 de septiembre de 2016 en su casa, donde tenía un cráneo y cinco pieles de gatos muertos.

En ese momento, Flórez Acosta reconoció que comía carne de ese animal.

Entre sus víctimas estaba el gato del cura de Amagá.

Los delitos por los que fue condenado son maltrato animal agravado, con sevicia, y hurto calificado y agravado, dice la Fiscalía.