La experimentada periodista primero llamó a Botero mentiroso, luego lo acusó de encubrir el homicidio de Dimar Torres y finalmente lo azotó acusándolo de corrupto.

“Detrás de su discurso primario que reencaucha el dogma uribista hay un poderoso empresario con claros intereses en el área de seguridad privada, la cual es vigilada y regulada por la Superintendencia de Vigilancia y de Seguridad Privada, que a su vez depende del ministro de Defensa”, subrayó la columnista.

El asunto tendría una grave connotación si se tiene en cuenta que la Presidencia de la República solo concedió dos impedimentos a Guillermo Botero que limita, parcialmente, su incidencia en la mencionada superintendencia: el gobierno le suprimió las funciones de nombrar al superintendente y de concederle vacaciones y licencias a este y al jefe de control interno, según Duzán.

Los decretos presidenciales dejan “incólume su potestad [de Guillermo Botero] para continuar siendo el jefe en todos los demás aspectos del superintendente que, repito, es el mismo que vigila su empresa de seguridad llamada Controlar Ltda”, agregó la columnista.

Por lo menos, el ministro Botero habría incurrido en un prevaricato por omisión. El dolo, dice un especialista, ‘puede derivarse del simple capricho del servidor público, la pretensión de causar un daño u obtener ventajas para sí mismo o un tercero’”, aseveró la periodista, que pidió su renuncia inmediata “sin perjuicio de las investigaciones que le quepan, por corrupto”.