No hay “evidencia suficiente de asociación entre glifosato y enfermedades en los humanos…”, dice un estudio ordenado por el Ministerio de Justicia y que citó Rueda en su escrito. Esto, para sostener su tesis de que varias agencias que hicieron estudios al respecto “no encontraron” relación puntual entre el químico y la enfermedad de cáncer.

La periodista agradeció la solidaridad del profesor Moisés Wasserman quien le lanzó un salvavidas el pasado jueves en una columna de El Tiempo titulada “Más sobre glifosato” en la que, si bien reconoce los errores de Rueda, advierte que la columnista citó correctamente los criterios de “probabilidad” de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (Iarc).

“Es cierto que ese informe clasifica el glifosato en un grupo asociado con riesgo de cáncer. También, que en ese grupo están algunos cosméticos muy usados, las carnes curadas y, hasta no hace mucho, el café”, destacó Wasserman.

De igual manera, Rueda reafirma en que el debate mundial sostiene que “no hay daño inminente para la salud” y que lo que realmente lamenta es que desde el 2012 el herbicida que se compra en Colombia es de origen chino.

“Ahora: sí genera preocupación que el Gobierno siga comprando un glifosato chino, llamado Cúspide, que ya había sido cuestionado en el 2012 por ‘El Espectador’ porque era volátil, la sustancia no era regular y había sido reetiquetado. Y, además de todo, según los campesinos, ¡no mataba la mata!”, manifestó la periodista.