“Estamos llegando al colmo de los colmos: mientras que en Brasil, Panamá y Perú se apresan expresidentes y los socios de Odebrecht están en la mira de la justicia, aquí el fiscal (Néstor Humberto) Martínez Neira mantiene esa dualidad de ser juez y parte”, advierte la columnista de Semana.

Y es que ese asunto sin resolver del conflicto de intereses del jefe del ente de investigación judicial debería, según ella, sacudir el sistema y obligar al fiscal a apartarse de todos los procesos en los que no podría intervenir, Entre ellas el cuestionado –y no investigado– contrato por 33.000 millones de pesos acordado entre Odebrecht y Corficolombiana con el que se habrían celebrado contratos “innecesarios”.

Pero el asunto es que el fiscal Néstor Humberto Martínez ayudó a las partes –como abogado– a estructurar el acuerdo entre las dos compañías para no demandarse entre ellas, pero que en calidad de fiscal solo haya advertido, 2 años después y previo a un concepto jurídico, su inhabilidad para conocer demandas en contra de su antiguo empleador.

“Un contrato que no forma parte de las líneas de investigación y del que ni siquiera se le ha preguntado a (Eleuberto) Martorelli, el jefe de Odechecht en Colombia, quien presuntamente fue su contraparte en la negociación. Por muuuucho menos tuvo que renunciar el fiscal en el Perú”, subrayó la columnista de Semana.