La hipótesis de la funcionaria generó todo tipo de reacciones, pues dijo que era “evidente” que la intención que tenían Paul Naranjo, Julián Ortegón y Mateo Reyes era darle licor a Ana María para que perdiera el conocimiento y después pudieran “violarla”.

Por eso, en una conversación que Nidia Romero tuvo con El Tiempo le recordaron la declaración de Marta Lucía Ramírez y aunque no dijo nada puntual sobre la suposición de la vicepresidenta, que podría molestar a cualquier madre, sí se mostró complacida por la atención que ella le dio a la muerte de su hija.

Romero dijo que al escuchar esa opinión se sintió “apoyada”, tanto de Ramírez como le ha pasado con el fiscal Francisco Barbosa. Y añadió una reflexión:

“Desafortunadamente esta vez le tocó a mi hija; desafortunadamente para ella, pero más para mi que soy la que quedo. Pero siento el apoyo porque yo de corazón quisiera que esto sirviera como un legado y no siga pasando, porque no es solo la muerte de Ana María, hay muchas muertes”.

Segundos después insistió en que muchas personas la han rodeado para afrontar el proceso judicial por la muerte de Ana María Castro, que la Fiscalía tipificó como feminicidio agravado y que los acusados intentan demostrar como un accidente de tránsito:

“Me siento apoyada, mis abogados, el fiscal, la vicepresidenta… les agradezco y les sigo pidiendo ayuda para que esto se esclarezca y que ya las personas que quieran dañar a una mujer lo piensen dos veces. Una vida humana vale mucho y no entiendo como se ha perdido este valor”.

Sobre esto último también habló y se refirió a la indemnización que Paul Naranjo pretende darle al mostrarse dispuesto a aceptar un homicidio culposo en el caso de su hija.

Según el abogado de la familia de la víctima, Abelardo de la Espriella, la intención de cambiar el delito es rebajar la pena en casi 30 años y por eso, dice, los acusados han mentido, han cambiado constantemente de versiones sobre lo que pasó la madrugada del 5 de marzo de 2020 e incluso están ocultando pruebas, como el celular de Ana María, que podría contener chats que prueben un feminicidio.

De las tres personas a las que se refirió la vicepresidenta, dos ya fueron enviadas a prisión como presuntos coautores de la muerte, que son Naranjo y Ortegón; mientras que Reyes —sobre quien se dice sería vendedor de drogas— no tiene ningún requerimiento judicial, pese a que fue el último en verla con vida y que entregó una declaración contando la forma en la que Ana María se habría dado el fuerte golpe en la cabeza que produjo su muerte.

Sobre estos tres hombres, Nidia Romero dijo que su hija se equivocó al ser tan confiada y que eso llevó a ese desenlace esa noche. “Ella creía que estaba con amigos, pero esto demuestra que no fue así. Esto sucedió por la inexperiencia y la confianza”, dijo.

La madre de la joven universitaria, que habría cumplido 22 años el pasado 16 de febrero, dice que su hija era tan buena que “conocía a alguien y si a los dos días si la llamaban y la necesitaban, estaba para ayudar”. Además, dijo estar preparada para que en un eventual juicio intenten dañar la imagen de su hija, pese a que afirma que la necropsia de Ana María no arrojó resultado de sustancias diferentes al alcohol que bebió esa noche.

También dijo que “Ana María se murió amando a su exnovio”, pero que estaba soltera, como lo confirmó justamente la última pareja de la víctima, y quera “era una chica normal conociendo amigos” aunque siempre le insistió en que “tenia que ser consciente de dónde vivía y los peligros que corría”.

Mamá de Ana María Castro habló sobre su vida personal

“Ana María muere y a mí se me paró la vida. Yo vivo para esto. […] Conocer la verdad me permitiría iniciar un duelo, porque no he podido”, dijo la mujer.

En su diálogo con el medio dijo que después de que termine el proceso judicial que, espera, esclarezca la muerte de su hija va a tratar de “llevar una vida normal” dentro de lo que puede considerar así extrañando tanto a su hija. Y cerró:

“Es un panorama donde ella ya no se encuentra… toca procurar llevar la vida bien y con tranquilidad. También soy alegre, no muy sociable; pero me gusta sonreír y eso se acabo con la muerte de mi hija, quisiera retomarlo en este momento”.