Bogotá cuenta con un espacio de información muy completo donde la ciudadanía, residentes y extranjeros pueden consultar la información que les interesa sobre Bogotá, su historia, sus localidades, la gestión y principales noticias de la Administración Distrital.
La administración de Bogotá, a través de su programa “Bogotá, mi Ciudad, mi Casa”, impulsa con decisión la protección y revitalización del espacio público como un componente esencial del bienestar social, la seguridad y la convivencia ciudadana. Bajo el firme lema de que arrojar residuos, escombros, muebles, llantas y otros objetos voluminosos en la vía pública “no es negociable”, la capital colombiana redobla esfuerzos para erradicar prácticas que afectan de manera directa la salubridad y el orden urbano. Según datos de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), en lo corrido de 2026 ya se han recogido del espacio público 30.987 toneladas de residuos de construcción y demolición (RCD), los cuales fueron abandonados en distintos puntos de la ciudad.
Estas acciones integran el Contrato Interadministrativo UAESP-457-2025, liderado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, que contempla una estrategia de recolección enfocada en el arrojo clandestino y la atención de puntos críticos identificados por las autoridades distritales. La operación contempla el cargue, transporte y disposición final de residuos diversos, incluyendo voluminosos como muebles y llantas, así como residuos especiales e inservibles, de acuerdo con lo informado por Armando Ojeda, director de la UAESP. Las labores se priorizan en áreas críticas donde se ha detectado un mayor deterioro de la limpieza y uso del espacio público.
El esquema de atención cubre toda la ciudad, dividida en cuatro grandes zonas: la Zona 1 comprende Usaquén, Suba y Engativá; la Zona 2 abarca Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos, Puente Aranda, Mártires y Fontibón; la Zona 3 incluye Santa Fe, La Candelaria, Antonio Nariño, San Cristóbal, Usme, Rafael Uribe y Tunjuelito; mientras que la Zona 4 comprende Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar. Además, la recolección de llantas sigue un modelo semanal sectorizado por localidades, priorizando áreas con mayor incidencia de arrojo ilegal y solicitudes institucionales, lo que optimiza los recursos y agiliza la atención en puntos críticos.
Para estas labores, la ciudad dispone de vehículos furgón NPR y equipos operativos que permiten la atención simultánea tanto de la programación regular como de Peticiones, Quejas y Reclamos (PQR) y requerimientos especiales de la UAESP. El primer vehículo está dedicado a la intervención programada, con rotación de zonas dos veces por semana para asegurar el control sanitario, mientras que el segundo vehículo responde a contingencias y solicitudes espontáneas en todo el Distrito Capital.
La operación no solo se limita al manejo de residuos sólidos, sino que incorpora actividades de corte y recolección de material vegetal através de equipos especializados y personal con experiencia en motosierras. De esta manera, se fortalece la intervención integral de los espacios públicos, contribuyendo a su limpieza, orden y accesibilidad.
Adicionalmente, el trabajo coordinado con la ciudadanía permite programar la recolección de muebles o enseres en desuso, facilitando la renovación responsable de hogares y comercios mediante la atención en la puerta del lugar, para lo cual la Línea 110 opera como canal de agendamiento. Asimismo, cada semana los llamados “Ecopuntos”—cajas itinerantes de recolección—permiten la disposición gratuita y segura de objetos voluminosos y escombros en las localidades.
Ciudadanía y autoridades continúan articulándose para reportar puntos críticos y mejorar el entorno urbano, haciendo uso de canales oficiales como las líneas 110 y 195, o el WhatsApp Chatico. Las campañas de separación de residuos y respeto por los horarios de recolección buscan una Bogotá más limpia y organizada, recordando que tirar residuos en la calle hace parte de los “10 No Negociables” de la ciudad.
¿Cómo se aseguran las autoridades de que los residuos recolectados reciban una disposición final adecuada?
La pregunta sobre el destino final de los residuos recolectados en Bogotá es clave para comprender el ciclo completo de la gestión de desechos en la ciudad. Aunque las labores descritas se centran en la recolección y remoción, garantizar la disposición segura y controlada de los escombros y objetos voluminosos es fundamental para evitar impactos secundarios en el medio ambiente y la salud pública.
En el contexto del esquema liderado por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), el proceso incluye no solo la recolección y transporte, sino también la entrega y disposición final certificada en sitios autorizados. Esto refuerza la trazabilidad y responsabilidad institucional, alineándose con la política distrital de manejo de residuos y el objetivo de mantener una ciudad más ordenada y sostenible.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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