En Bogotá, la señalización vial continúa adaptándose para mejorar la movilidad y la seguridad de todos sus habitantes. Entre las novedades destacadas se encuentra la línea verde, una franja que suele pasar desapercibida pero que reviste una importancia fundamental para el ordenamiento del tránsito en la ciudad. Muchos conductores la cruzan sin entender su propósito, subestimando el papel que cumple en la protección de los usuarios más jóvenes de la vía. Al respecto, la línea verde responde a una estrategia implementada por la Administración Distrital y está inscrita dentro de la normativa para el manejo responsable de los corredores viales, con el objetivo principal de resguardar a los estudiantes que viajan a diario a sus colegios.
De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Movilidad (SDM), la línea verde identifica un carril preferencial destinado exclusivamente al tránsito de rutas escolares. Este carril se encuentra habilitado en la calzada oriental de la Autopista Norte, específicamente entre las calles 167 y 235, y opera de lunes a viernes en el horario comprendido entre las 6:00 a. m. y las 8:30 a. m. Durante este intervalo, el acceso a vehículos particulares queda totalmente prohibido, permitiendo que miles de estudiantes puedan llegar a sus instituciones educativas de manera más ágil y segura.
La iniciativa forma parte de un plan integral del Distrito que involucra acciones conjuntas de control, fortalecimiento de la infraestructura y pedagogía. Para su diseño y puesta en marcha se llevaron a cabo mesas de trabajo con la comunidad educativa, donde se identificaron los puntos críticos en el corredor norte de la ciudad. A partir de estas reuniones, también se dispusieron capacitaciones en seguridad vial orientadas a los conductores de servicios intermunicipales y se reforzaron los operativos con la presencia del Grupo Guía y la Policía de Tránsito, lo cual ha permitido que, desde 2022, el carril funcione con mayor eficiencia y sin mayores contratiempos.
Respetar la línea verde constituye una obligación legal. Según el Código Nacional de Tránsito, quienes no acaten esta norma incurren en infracción D6, que contempla severas multas para quienes adelantan en zonas prohibidas. En el caso de Bogotá, la sanción económica puede superar $1.200.000 según información de la tabla de autoliquidación de infracciones vigente para 2026.
El panorama es mucho más estricto para los motociclistas. Aquellos sorprendidos transitando por este carril pueden ver sus vehículos inmovilizados hasta que se cancele la multa correspondiente o la autoridad decida sobre la sanción, según los artículos 135 y 136 del Código Nacional de Tránsito. Si llevan a cabo maniobras peligrosas, como circular en sentido contrario, enfrentan comparendos adicionales, lo que incluso puede derivar en la suspensión de la licencia de conducción, exacerbando las consecuencias para los infractores.
Sin embargo, más allá de las sanciones, el principal objetivo de la línea verde es garantizar la protección de los menores y agilizar su movilidad diaria. De ahí la importancia de asumir el respeto por este carril como una responsabilidad compartida que aporta a la construcción de una cultura ciudadana orientada a la seguridad y el bienestar de los más jóvenes.
¿Qué significa exactamente la infracción D6 en el Código Nacional de Tránsito?
La infracción D6, según el Código Nacional de Tránsito, corresponde a la acción de adelantar en zonas donde está prohibido hacerlo o donde una señal lo indique. Su existencia busca prevenir accidentes y mejorar la fluidez del tráfico donde se requiere especial atención, como ocurre en los corredores destinados a rutas escolares. Comprender en detalle este tipo de infracciones es crucial para que los ciudadanos conozcan las implicaciones legales y económicas de no respetar la señalización vial dentro del ámbito urbano de Bogotá.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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