Por: El Espectador

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Este artículo fue curado por pulzo   Jul 2, 2026 - 8:50 am
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Bogotá se distingue por una red de humedales urbanos que forma parte esencial de su Estructura Ecológica Principal. Según lo recogido por El Espectador, actualmente existen 17 reservas distritales reconocidas oficialmente, de las cuales 11 cuentan con el respaldo internacional de la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, conocida como Ramsar. Estos espacios no solo cumplen una función crucial en la regulación del agua en la capital, sino que se consolidan como refugios fundamentales para la vida silvestre y especies de aves migratorias que atraviesan la ciudad.

Estos territorios se caracterizan por ser tierras que se inundan de forma temporal o permanente, lo que propicia una gran diversidad biológica y contribuye al control de inundaciones y el mantenimiento del equilibrio hídrico. A pesar de que actualmente solo el humedal Córdoba ofrece un circuito formal de senderismo, en torno a estos ecosistemas se han construido sólidas redes comunitarias cuyo compromiso resulta esencial para su protección y conservación.

En cuanto al patrimonio cultural, los humedales urbanizados de Bogotá albergan rastros valiosos de las culturas indígenas ancestrales. Por ejemplo, en el humedal Jaboque se preservan monolitos prehispánicos muiscas, que dan prueba de técnicas agrícolas propias de esta civilización. De igual manera, en La Conejera y en la reserva Van der Hammen, se han hallado camellones, estructuras utilizadas por los indígenas para la conservación de semillas, evidenciando prácticas agrícolas sofisticadas adaptadas al clima y las condiciones locales.

Uno de los hitos más llamativos sobre la biodiversidad de estos ecosistemas es el redescubrimiento de la "margarita del pantano" en el humedal La Conejera. Esta planta, que se creía extinta desde 1998, fue avistada de nuevo en 2018, comprobando que aún existen ejemplares que han sobrevivido en el interior del humedal.

El humedal más extenso de la ciudad, Tibabuyes o Juan Amarillo, abarca cerca de 225 hectáreas y se reparte entre las localidades de Suba y Engativá. Este espacio alberga mamíferos, aves endémicas y migratorias como la garza azul, el chirlobirlo y el pájaro carpintero. No obstante, enfrenta retos por proyectos de infraestructura como la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) y la construcción inconclusa de un puente en concreto, que ha encontrado el rechazo de la ciudadanía.

La recuperación de varios humedales, entre ellos la Tingua Azul (incluido en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT) y La Vaca, refleja la importancia del trabajo conjunto de jóvenes, colectivos LGTBI, ambientalistas y defensores de los derechos animales. Gracias a estas iniciativas, estos espacios han recobrado su vitalidad ecológica y relevancia social.

Los humedales de Bogotá, además de sus funciones ecológicas y sociales, sirven como corredores biológicos vitales para más de 65 especies de aves migratorias (boreales y australes), especialmente visibles entre diciembre y febrero. Aves emblemáticas como la tingua azul, el cuco americano y la tangara roja migratoria encuentran en la ciudad un hábitat temporal indispensable durante sus largos viajes anuales.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuáles son los humedales más importantes de Bogotá y cómo han participado las comunidades en su conservación?

Entre los humedales más destacados de Bogotá se encuentran Tibabuyes (Juan Amarillo), Córdoba, Jaboque, La Conejera, Tingua Azul y La Vaca. La participación de diversas comunidades, incluyendo jóvenes y colectivos ambientales y de diversidad sexual, ha sido fundamental en los procesos de recuperación y protección de estos espacios, en especial en reservas como la Tingua Azul y La Vaca, que hoy exhiben una mayor vitalidad y conciencia ecológica gracias al trabajo comunitario.

¿Qué significa la protección Ramsar y por qué es relevante para los humedales de Bogotá?

La designación Ramsar, oficializada por la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, reconoce a aquellos humedales cuya conservación es vital para la biodiversidad global. Que 11 humedales bogotanos cuenten con esta protección internacional subraya su importancia, tanto en la regulación hídrica de la ciudad como en la salvaguarda de especies endémicas y migratorias que dependen de estos ecosistemas.


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