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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Ago 26, 2026 - 11:34 am

La impunidad y la reincidencia criminal volvieron a encender la indignación ciudadana en Bogotá tras conocerse que un temido sujeto, convertido en la pesadilla de varios sectores de la capital, recuperó la libertad a pesar de su largo prontuario de violencia. El historial delictivo de este individuo escaló a niveles alarmantes el pasado 17 de julio, cuando protagonizó momentos de extrema tensión en la avenida Guayacanes con calle 17 —en inmediaciones de la avenida 68—, al retener a la fuerza a una mujer usando un cuchillo en medio de un violento asalto que quedó registrado en videos virales captados por la ciudadanía.

Lejos de recibir una sanción ejemplar, el sujeto reapareció semanas después en las calles haciendo de las suyas, acumulando denuncias por parte de transeúntes y conductores que lo describen como “un verdadero dolor de cabeza en varias zonas de Bogotá”. Testigos y afectados aseguran que el hombre se ha dedicado a escupir a los peatones, además de golpear y amenazar con sevicia a los conductores en los semáforos cuando estos se niegan a darle monedas. Su historial incluye antecedentes tan graves como la intimidación con un destornillador a un guarda de TransMilenio, a quien le aseguró cínicamente que tenía “un poco de homicidios encima”.

La paciencia de la comunidad se agotó anoche, cuando el individuo incursionó violentamente en una panadería del tradicional barrio Galerías con la intención de robar dinero en efectivo y teléfonos celulares. La rápida reacción de un policía de civil y una patrulla de cuadrante permitió interceptarlo en plena flagrancia; sin embargo, la furia del delincuente fue tal que el propietario del establecimiento debió bajar la reja metálica de emergencia para evitar que destruyera las vitrinas, sufriendo graves daños materiales por las patadas propinadas por el atacante.

Pese a la gravedad de los hechos y la contundencia de la captura policial, la pesadilla para los comerciantes y ciudadanos radica en la falta de blindaje judicial: ante la ausencia de un denuncio formal por mayor cuantía instaurado por los afectados, el sistema vuelve a dejarlo en la calle, generando frustración colectiva y confirmando que este peligroso personaje “ya mañana está otra vez haciendo de las suyas”.

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