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La construcción del puente peatonal de la calle 112 con carrera novena en Bogotá, ha estado marcada por una larga historia de retrasos, decisiones administrativas y cambios contractuales. Desde 2009, el proyecto ha sido esperado por la comunidad, luego de que una acción popular abriera la puerta para su planeación y desarrollo. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), organismo responsable de la infraestructura en la ciudad, ha confirmado recientes avances: la obra alcanza ya un 23,56 % de ejecución, concentrándose actualmente en las labores de cimentación.
No obstante, estos progresos llegan tras una serie de tropiezos. Aunque la construcción fue acordada formalmente en 2018, recién en 2020 se comenzó con los trabajos. A lo largo del proceso, hubo serios inconvenientes contractuales, entre ellos una cesión de contrato en 2022 atribuida a una baja ejecución y problemas financieros del anterior encargado. Un año más tarde, el IDU optó por tomar el control directo del proyecto, sancionando al contratista y declarando la caducidad del contrato para intentar poner fin a los atrasos prolongados. También en 2023, la licitación para continuar la obra se declaró desierta, hasta que finalmente, en octubre de 2024, se adjudicó un nuevo contrato que permitió retomar con fuerza la construcción del puente.
Actualmente, la fase de pilotaje se destaca como uno de los momentos clave dentro del desarrollo del puente. Esta etapa consiste en la construcción de los pilotes o soportes que garantizarán la estabilidad de la estructura, y es fundamental para dar paso a las siguientes fases del proyecto. Según el reporte del IDU, ya se han fundido 33 pilotes de un total de 104 –los cuales presentan profundidades que varían entre 14 y 37 metros–. Además, se están realizando excavaciones y obras complementarias como la instalación de una tubería sanitaria de 16 pulgadas de diámetro, necesarias para el correcto funcionamiento del entorno una vez la construcción esté completa.
La magnitud y características técnicas del nuevo puente son notables: con una extensión de 223,5 metros –incluyendo rampas de acceso–, tendrá un ancho de 3 metros y una altura entre 5,79 y 7,39 metros, adaptándose así a las características urbanas y movilidad del sector. El proyecto no solo facilitará el cruce seguro para más de 76.000 peatones que transitan a diario por la zona, sino que también traerá mejoras complementarias, como la intervención en 2.400 metros cuadrados de espacio público y la incorporación de nuevas zonas verdes, según información oficial del IDU recogida por El Espectador.
El significativo avance actual marca un contraste frente al historial de demoras y obstáculos, y si se mantiene este ritmo, la ciudadanía podrá finalmente contar con un puente moderno y seguro, esperado por más de una década. Queda por seguir vigilando la ejecución para asegurar la conclusión exitosa del proyecto.
¿Por qué la obra ha presentado tantos inconvenientes para su avance?
La realización del puente de la calle 112 con novena ha atravesado diversos desafíos relacionados principalmente con problemas contractuales y financieros de las empresas encargadas. En varias fases, los contratos han debido ser cedidos o anulados por baja ejecución y dificultades económicas. El IDU, como entidad a cargo, también se ha visto en la necesidad de intervenir directamente, sancionando y asumiendo el control para evitar la paralización definitiva. Todo esto ha contribuido a que el proceso de construcción se extienda mucho más allá de los plazos inicialmente previstos.
Este caso evidencia cómo en la ejecución de infraestructura pública pueden incidir múltiples factores administrativos y económicos, afectando la entrega oportuna de obras que impactan la vida cotidiana de miles de personas. La pregunta sobre la frecuencia de estos eventos resulta relevante al pedir cuentas sobre la eficiencia y transparencia en el desarrollo de proyectos de valorización y el destino de recursos públicos.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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