El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
El caso de presunto abandono infantil que ocurrió en el barrio Ricaurte, ubicado en el centro de Bogotá, ha generado conmoción en la comunidad local, como lo evidenció la rápida reacción vecinal ante los hechos. Todo comenzó cuando los habitantes de este sector escucharon el intenso llanto y las peticiones de auxilio de dos niñas pertenecientes a la comunidad indígena emberá. Alertados por la emergencia, los vecinos se percataron de que las menores, de 4 y 7 años, pedían comida desde unas rejas de una vivienda, lo que puso en evidencia una situación de desamparo.
Ante el llamado de la comunidad, la Policía de Bogotá actuó con premura. El mayor Iván Castiblanco, jefe encargado de la Seccional de Protección y Servicios Especiales, explicó que el aviso ciudadano permitió a las autoridades prestar un auxilio oportuno. "Fue el llanto de estas dos menores que buscaban alimento desde unas rejas de una vivienda en el barrio Ricaurte lo que alertó a los ciudadanos que transitaban por este sector, quienes dieron aviso oportuno a las autoridades”, señaló Castiblanco según declaraciones recogidas por El Espectador. Tras recibir la llamada, una unidad policial acudió al sitio y, tras obtener la autorización de uno de los propietarios, ingresaron al inmueble, confirmando el abandono de las niñas, quienes se encontraban sin un adulto responsable.
Con el objetivo de salvaguardar su integridad y derechos, ambas menores fueron puestas a disposición de la autoridad administrativa competente. Allí se inició el respectivo proceso para restablecimiento de derechos y valoración médica, según explicó Castiblanco. El caso evidencia la vulnerabilidad a la que están expuestos muchos niños y niñas indígenas en la ciudad, a menudo afectados por limitaciones de acceso a redes de apoyo y servicios básicos.
Una publicación de la Policía Metropolitana de Bogotá en redes sociales refuerza el papel fundamental de la ciudadanía y de las autoridades en la protección de los menores, especialmente aquellos que pertenecen a comunidades originarias, quienes pueden verse más afectados por situaciones de exclusión social o desarraigo.
Este es solo un caso dentro de una problemática más amplia que afecta a la niñez emberá en Bogotá. El 10 de septiembre de 2025, autoridades distritales y nacionales informaron sobre el retorno de 568 personas emberá hacia sus regiones de origen, luego de haber permanecido en la Unidad de Protección Integral (UPI) La Rioja. A pesar de este operativo, aún permanecen en dicha UPI unas 295 personas, de las cuales 161 son menores de edad, detalló la Secretaría de Integración Social.
Los riesgos para estas niñas, niños y adolescentes son considerables, pues según la misma Secretaría, están expuestos a inseguridad alimentaria, especialmente por la denuncia de que algunos voceros estarían interfiriendo en su acceso a programas sociales. Esta situación impide su adecuada integración a servicios esenciales de bienestar, como el Programa de Alimentación Escolar (PAE), que en los Centros Amar y jardines infantiles asegura entre el 22% y hasta el 52% de los requerimientos nutricionales diarios al ofrecer desayuno, media mañana y almuerzo.
Dicha dificultad para acceder a servicios sociales vitales agrava la situación de desprotección en la que se encuentran los menores indígenas emberá que viven temporalmente en centros de atención o en contextos de migración interna, subrayando la urgencia de estrategias integrales de protección y acompañamiento que garanticen sus derechos fundamentales.
¿Qué acciones existen para garantizar la atención nutricional de los niños emberá en Bogotá?
Esta pregunta es relevante porque la alimentación adecuada es un aspecto central en la protección de la infancia, aún más en contextos de vulnerabilidad. Dada la alerta sobre riesgos de inseguridad alimentaria entre los menores emberá, es fundamental entender cuáles son los mecanismos institucionales, como el Programa de Alimentación Escolar, y las acciones de las entidades distritales y nacionales destinadas a asegurar la cobertura y el acceso efectivo a la nutrición infantil. Explorar la existencia y eficacia de estos programas permite dimensionar los retos que enfrentan tanto las autoridades como las familias indígenas para proteger el bienestar de los menores.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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