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La disposición inadecuada de residuos de construcción y demolición vuelve a estar en el centro de atención en Cundinamarca, donde la autoridad ambiental del departamento suspendió recientes actividades identificadas como problemáticas en la región. En particular, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) intervino en la vereda Yerbabuena, ubicada en la zona rural del municipio de Chía, tras recibir denuncias hechas por la comunidad y posteriormente confirmar, mediante visitas técnicas, daños presentes en los suelos de una zona colindante con el río Bogotá.
De acuerdo con la información suministrada, durante las inspecciones se pudo constatar que en el predio bajo supervisión se llevaron a cabo labores de nivelación y adecuación del terreno. Dichas acciones, ejecutadas sin obtener las autorizaciones requeridas, abarcaron cerca de 23.462 metros cuadrados, de acuerdo con los registros técnicos que fueron recolectados durante las diligencias.
Uno de los aspectos más sensibles revelados durante el proceso es que el terreno intervenido limita directamente en su parte posterior con el río Bogotá. Esta cercanía motivó a que las autoridades incluyeran en su análisis el posible impacto ambiental sobre el cuerpo de agua y su franja de protección, factores decisivos que formarán parte del informe técnico cuyo objetivo es precisar el alcance real de la intervención y su afectación al ecosistema.
En el recorrido realizado por funcionarios de la autoridad ambiental, se observó la presencia de montículos compuestos por tierra, lodos, arenas y fragmentos de materiales como ladrillo, concreto y cerámica. A esto se suman residuos de plásticos, maderas y metales, lo cual indica un manejo inadecuado de los escombros. Durante la etapa de inspección, las autoridades registraron el ingreso continuo de volquetas, algunas de las cuales portaban logos de proyectos de movilidad, aspecto que será objeto de análisis antes de establecer sanciones definitivas.
Este caso no es un hecho aislado; representa una problemática recurrente en la Sabana de Bogotá, donde la presión por encontrar sitios para depositar escombros sigue causando preocupación por los efectos negativos que puede acarrear tanto para la calidad del suelo como para los ecosistemas cercanos. Según lo reportado, la intervención de la CAR en el municipio de Chía hace parte de las labores de control ambiental que buscan frenar acciones irregulares e impulsar prácticas responsables que salvaguarden los recursos naturales del departamento.
Ante este escenario, la vigilancia ciudadana y la acción decidida de las autoridades desempeñan un papel crucial para evitar que las prácticas irregulares sigan proliferando y agudizando los riesgos ambientales alrededor de cuerpos de agua y suelos en la región.
¿Qué consecuencias ambientales puede tener la disposición irregular de escombros cerca de ríos?
La disposición inadecuada de residuos de construcción y demolición en zonas próximas a ríos como el Bogotá puede afectar negativamente tanto al ecosistema acuático como al entorno terrestre. Los materiales depositados sin control pueden alterar la calidad del agua, provocar contaminación física y química, y afectar la flora y fauna local que depende de estos ecosistemas. Además, la acumulación no planificada de escombros propicia el deterioro del suelo, incrementando los riesgos de erosión y obstaculizando los procesos naturales de regeneración ambiental. Por estas razones, las autoridades ambientales enfocan especial atención para prevenir que estas acciones perjudiquen los recursos hídricos y su zona de influencia.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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