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Escrito por:  Fabián Ramírez
Subeditor     Oct 16, 2026 - 10:48 am

En medio de un nuevo pulso ideológico que divide a sectores políticos y sociales del país, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, anunció el inicio formal de una denominada “contrarrevolución cultural” orientada a combatir frontalmente lo que su administración cataloga como “wokismo”. El anuncio, que marca un eje central de confrontación con las agendas progresistas, fue realizado durante una visita oficial a las instalaciones del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, cartera que desde ahora recuperará su denominación tradicional como Ministerio de Cultura y Patrimonio.

Durante su intervención, el jefe de Estado cuestionó con dureza la gestión cultural del anterior gobierno encabezado por Gustavo Petro, al señalar que supuestamente fragmentó conceptualmente la cultura y utilizó las instituciones públicas para imponer una interpretación ideológica sesgada de la historia nacional. “Desde aquí va a empezar la contrarrevolución cultural. El Gobierno asume una lucha abierta y total contra el wokismo. No hay ambigüedad en esa materia. Es uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana”, aseveró de manera categórica el mandatario, vinculando el concepto con el lenguaje inclusivo, la ideología de género y las políticas identitarias.

La ofensiva institucional no se quedó en el plano discursivo. Paralelamente, el Gobierno impartió la orden inmediata de retirar al menos 30 afiches, fotografías y objetos expuestos en tres salas del Museo Nacional de Bogotá. Las piezas retiradas hacían alusión a la historia de los movimientos LGBTI y feministas, a las víctimas de la violencia política contra la Unión Patriótica (UP) y a los pormenores del Acuerdo de Paz. Asimismo, se solicitó desaparecer de los espacios públicos obras e imágenes alusivas a Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del M-19, sumándose a las directrices previas para revisar currículos y textos escolares con el fin de eliminar contenidos relacionados con enfoques de género.

El término “woke”, cuyo origen se remonta a la lucha histórica contra el racismo y la discriminación en Estados Unidos y que ganó visibilidad global con movimientos como Black Lives Matter, ha mutado en el debate político contemporáneo. Mientras sectores progresistas lo defienden como un estandarte de justicia social, líderes conservadores de la órbita internacional —como el estadounidense Donald Trump o el argentino Javier Milei, cuyas posturas sintonizan con la línea de De La Espriella— lo utilizan para cuestionar lo que consideran excesos ideológicos y restricciones a la libertad de expresión. Adicionalmente, el mandatario colombiano reivindicó la salvaguarda del patrimonio religioso, destacando que el arte sacro, las iglesias y las procesiones son pilares fundamentales para comprender la memoria y la identidad de la nación.

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Las reacciones ante este giro gubernamental no tardaron en manifestarse en el espectro político y de opinión. La periodista María Jimena Duzán criticó duramente la medida, interpretándola como una amenaza directa al pluralismo y los derechos fundamentales consagrados en la Constitución. Por el contrario, figuras afines a la administración, como la exsenadora María Fernanda Cabal, celebraron la iniciativa al considerar que restituye el sentido común frente a discursos que, a su juicio, atentan contra la familia tradicional. Por su parte, el analista político Alejandro Chalá apuntó que esta estrategia también funciona como un mecanismo de cohesión y disputa interna entre los sectores más radicales del oficialismo por el control de la directriz ideológica del Ejecutivo.

Balance del terremoto, según el presidente

El presidente Abelardo de la Espriella hizo la primera alocución presidencial y allí dio actualización oficial sobre las personas que han muerto, han sido afectadas e hizo otros anuncios sobre lo que hará en el país en los próximos días, superada la primera etapa.

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