El operador judicial que tomó la determinación es el juez 46 de conocimiento de Bogotá, ante quien comparecieron este viernes Francisco y Catalina, en el complejo judicial de Paloquemao.

Para el juez, contrario a lo expresado por la Fiscalía General de la Nación, los hermanos no les ocultaron información a los agentes del Gaula de la Policía el domingo 4 de diciembre de 2016, cuando buscaban a la menor.

Es decir que les dio validez a los testimonios de Francisco y Catalina, que aseguraron que no encontraron rastros de la menor en los primeros momentos.

El juez valoró la petición de la Procuraduría General de la Nación, y consideró que fueron los hermanos los que entregaron a Rafael Uribe Noguera.

“Es Francisco quien indica dónde está su hermano. O sea: les entrega a las autoridades a su hermano. Les dice: ‘Mire, estamos aquí en la [clínica] Monserrat’. Habla con el capitán Niño”, dijo el juez en la lectura de su fallo.

“Una vez llega el capitán Niño a la clínica, [Francisco] confiesa lo que su hermano le contó: que había asesinado a la niña y dónde estaba el cuerpo. O sea: primero entrega a su hermano y luego confiesa el delito de su hermano”, siguió el funcionario judicial.

“Y tercero, va y lleva al Gaula a donde supuestamente estaba el cuerpo de la niña, y efectivamente estaba. Entonces, la pregunta es ¿en qué lo favorecieron [Francisco y Catalina a Rafael]? Si es la propia familia la que entrega al hermano, la que confiesa el delito que su hermano confesó y la que entrega la escena del delito”, advirtió el juez.

También destacó que, teniendo los recursos y los medios para ocultar el cuerpo de la niña y para sacar del país a su hermano, Francisco y Catalina no lo hicieron.

Para el juez, la Fiscalía no pudo demostrar con ninguna prueba que ellos estuvieran tratando de salvar a su hermano Rafael, y recordó que en el juicio que se le siguió al asesino, por el que fue condenado a 56 años de cárcel, Francisco y Catalina entregaron su declaración y testimonio en contra de su hermano.