“Las consecuencias humanitarias del conflicto y la violencia armada en Colombia no han cesado”, lamentó la coordinadora de la Unidad de Contaminación por Armas del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Ana Hernández. Además, detalló que de los 126 civiles afectados por minas antipersonales, restos explosivos de guerra, artefactos explosivos de detonación controlada y artefactos explosivos lanzados, hay 17 menores de edad.

“La cifra de víctimas de artefactos explosivos es una cifra impactante y dolorosa. Sin embargo, no es el único indicador que el CICR tiene presente para poder identificar las consecuencias humanitarias de la presencia de contaminación por armas, producto de diferentes artefactos explosivos”, precisó Hernández.

Otro agravante de la situación es que gran parte de esos primeros meses del año la población debería haber conservado el aislamiento y la cuarentena, lo que deja ver que no se respetaba o que incluso muchas personas se vieron afectadas dentro o cerca de sus hogares. Todo esto sin desconocer que explosivos como las minas se encuentran en sitios remotos donde no era necesario entrar en cuarentena específicamente, aunque sí tratar de guardar distanciamiento con personas que pudieran provenir de lugares con infectados.

“Hay otras consecuencias como el confinamiento de las comunidades, en las cuales no se presentan accidentes. Sin embargo, estas no pueden acceder a sus bienes y servicios, no pueden acceder a cultivos, no pueden tener acceso a educación y por esta razón también hay que considerarla como un indicador de la problemática”, agregó.

El CICR manifestó que los “accidentes con artefactos explosivos” ocurrieron en 14 de los 32 departamentos del país, de los cuales Antioquia, Norte de Santander, Nariño y Cauca fueron los más afectados con el 78 % de las víctimas.

“Los accidentes por artefactos explosivos transforman de manera definitiva la vida de las personas, quedan con unas consecuencias de carácter físico y sicológico, las personas normalmente que sobreviven requieren de una atención de manera definitiva durante toda su vida, y esto no solamente impacta la vida de esas víctimas sino también la de sus familiares”, dijo Hernández.

Por ello ve necesario no solo ver las cifras sino conocer “ver la historia de estas personas y cómo tratan de sobrellevar el accidente y todo lo que eso conlleva” y contó cómo las ayuda el Comité durante la pandemia de la COVID-19

“El trabajo que el CICR está desarrollando en el contexto actual para la asistencia de las comunidades y víctimas afectadas por la presencia de artefactos explosivos es en un apoyo económico para que estas víctimas y sus familiares puedan cubrir esas necesidades básicas que se están presentando (…) durante la emergencia sanitaria”, explicó.