Un video publicado este viernes por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) muestra el momento en el que el pequeño Sammy (nombre cambiado), de 3 años, se encuentra con su madre, de origen hondureño, que estaba con su hermanito de 5 meses.

Contrario a la alegría que ha habido en otras reuniones de familias, Sammy reaccionó mal y rechazó a su madre, que trataba de convencerlo de su vínculo. La mujer, por supuesto, no pudo contener las lágrimas al ver la actitud de su hijo, y trató de pedirle explicaciones a Ever, el padre del menor.

El pasado 26 de junio, un juez federal, luego de una demanda de la ACLU, le ordenó al gobierno estadounidense detener las separaciones de familias y gestionar la reunión de aquellos niños que habían sido alejados de sus padres. Algunas de las reuniones han sido complicadas.

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Varios pediatras y expertos en salud mental han rechazado la política de cero tolerancia de Trump por la cual iniciaron las separaciones de las familias que habían llegado ilegalmente a Estados Unidos. Los médicos han advertido sobre los traumas y consecuencias a largo plazo que podrían sufrir los niños que son sometidos a una separación de este tipo, dice Insider.

Por ahora no se sabe cuál será la suerte de la familia Reyes Mejía, que había llegado a Estados Unidos con la ilusión de que les dieran asilo, luego de huir de la violencia en Honduras. Su suerte, sin embargo, es mucho menos complicada ahora que otras decenas de familias que todavía no han podido reencontrarse.

Este es el video del momento del encuentro:

La llegada de Petro a la Casa Blanca

El presidente Gustavo Petro llegó este martes 3 de febrero en la Casa Blanca con un objetivo puntual: reiniciar la relación con Donald Trump y dejar atrás el clima de tensión que marcó los primeros meses del vínculo entre ambos gobiernos. Este fue el primer encuentro y posiblemente el único cara a cara entre los dos mandatarios. Cabe resaltar que la reunión se da tras una llamada telefónica inesperada el pasado 7 de enero, en la que acordaron verse en Washington. Desde entonces, tanto Petro como Trump han bajado el tono en público, conscientes de que una confrontación abierta no beneficia a ninguno.