De acuerdo con la compañía, los últimos ensayos se llevarán a cabo en el medio oriente debido a que en el país asiático la pandemia ya está controlada y no existen las condiciones suficientes para que haya una participación masiva, como lo requiere la fase 3, informó Caixin.

Sinopharm, adicionalmente, aseguró que la tercera etapa contará con miles de voluntarios. De superarla, teóricamente las autoridades podrían aprobar su uso médico, aunque en ocasiones se hacen unos estudios extras para corroborar la efectividad de la vacuna.

Debido a la emergencia sanitaria mundial que ha provocado el coronavirus, China ha acelerado casi todos los procesos y permitió que se realizaran al mismo tiempo algunas investigaciones adicionales en la primera y segunda fase de los ensayos clínicos.

La China National Biotec Group Co. (CNBG), que trabajada conjuntamente con Sinopharm, también aseguró que su vacuna contra el COVID-19 no ha mostrado hasta el momento ningún efecto secundario grave en las etapas iniciales.

Hace una semana, por su parte, Daniel Prieto-Alhambra, catedrático de la Universidad de Oxford, manifestó que hay una alta probabilidad de que el antídoto desarrollado por el instituto Jenner empiece a ser distribuido en diciembre.

Según el científico español, esperan tener resultados positivos en noviembre para comenzar con la fase final de la producción en masa de la vacuna contra el coronavirus, que también está siendo probada actualmente en Brasil.